MÉTODO DE ORACIÓN BÍBLICA

MÉTODO DE LAS TRES PREGUNTAS. 06

MÉTODO. El método de las tres preguntas es un método muy sencillo para acercarse a la Palabra de Dios, orar en grupo y acoger el mensaje de la revelación. TEOEDUCANDO

MÉTODO SENCILLO PARA LA ORACIÓN DE GRUPO

El método de las tres preguntas es un método muy sencillo para acercarse a la Palabra de Dios, orar en grupo[1] y acoger el mensaje de la revelación. Se invoca al Espíritu Santo.

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

 Espíritu Creador, Tú que pusiste el aliento de la vida en el ser humano para que fuese un ser viviente, conduce a tus creaturas a la apertura de su intimidad para que sea acogida la Palabra de la Vida. (Gn 2,7).  

Espíritu Divino, Tú que eres la voz que hablas en el sueño de tus elegidos, abre los oídos de nuestra alma para que despertemos ante el llamado de Dios, que resuena con la fuerza de sus palabras. (Gn 37,2-36; 1Sam 3,10; Mt 1,20).  

Susurro de Dios, separa de tus mensajeros todo cuanto nos perturba y nos hace ruido para que arda de celo nuestro corazón de discípulos por la brisa suave de tu Espíritu. (1Re 19,14).  

Serafín pregonero, que con una brasa en la mano has tocado nuestros labios, da a la boca profética de los bautizados la gracia de convertir y curar a quienes no comprenden tus palabras o se resisten a vivirla (Is 6,1-13).  

Sabiduría celestial, inclina los oídos de quienes peregrinamos por este mundo para que nuestros pies avancen por el camino recto y sigamos tus huellas (Ecl 51, 13-16).  

Guía de tu rebaño, repara las fuerzas de quienes se sientes débiles y frágiles. Acompáñanos todos los días de nuestra vida para que con nuestras acciones hagamos honor a tu santo nombre (Salmo 23 (22)).  

Alegría del Padre, que tu anuncio conturbe nuestra interioridad y nos cuestione profundamente, para que podamos guardar y meditar tu mensaje salvífico en nuestro corazón. (Lc 1,26-38).  

Nube luminosa, que cubres con tu sombra a tus hijos, transforma nuestro miedo en fortaleza para que nuestros ojos solamente contemplen el rostro de Jesús, tu Hijo. (Mt 17,1-8).  

Llama del Espíritu, llénanos de tu calor y tu gracia concediéndonos el don de sabernos expresar, para que lo que oímos podamos proclamarlo donde Tú nos envíes a anunciarte. (Hch 2,1-13).  

LOS PASOS

Posteriormente, tras a ver seleccionado el texto bíblico para el momento de encuentro con la Palabra, se realizan tres momentos:

1. LO QUE DIOS ME QUIERE REVELAR DE ÉL

A través de los acontecimientos, situaciones y personajes del texto bíblico que se está orando, Dios siempre nos dice algo de sí mismo para hacerse conocer.

¿Qué es lo que Dios – en la persona de Jesús – me quiere hacer conocer (personalmente) de Él en este relato?

   
2. LO QUE LA PALABRA NOS QUIERE DECIR A NOSOTROS

A través de estos hechos, situaciones y personajes del texto bíblico que se está orando, Dios siempre nos dice alguna como Iglesia, como comunidad, como grupo. ¿Qué quiere decir Dios a la vida de la comunidad, del grupo, en la vivencia del Evangelio internamente? ¿Con qué coherencia y santidad comunicamos el mensaje de Jesús en casa, el barrio, la parroquia?[2]

         
3. LO QUE NOS QUIERE PEDIR EL SEÑOR

Dios siempre nos interpela y nos pide alguna cosa personalmente y comunitariamente. ¿Qué nos pide el Señor a partir del texto bíblico reflexionado?

ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA ESCUCHA

       
  Virgen María, esposa de José, de la casa de David, tú que eres la llena de gracia, da a nuestros corazones la alegría plena al escuchar el saludo que nos anuncia la llegada de la Palabra. (Lc 1,26-29).  

Creyente de la anunciación, haz que al escuchar la voz de Dios hallemos gracia delante de Dios y se disipen de nuestra alma los miedos y las perturbaciones que no nos permiten comprender el mensaje del Evangelio. (Lc 1, 29-30).  

Esclava del Señor, que el Espíritu Santo venga sobre nosotros y nos cubra con el poder del Altísimo para que se haga en nosotros la voluntad divina según su Palabra. (Lc 1,35.38).  

Sierva del Pesebre de Belén, al encontrarnos con el Verbo Encarnado, danos la alegría de contar todo lo que contemplamos en tu Hijo para que podamos maravillarnos guardando y meditando la Palabra en nuestro corazón. (Lc 2,17-19).  

Señora del Templo, que nuestra alma sea atravesada por la Palabra de la vida para que alcancemos la purificación y conversión de corazón. (Lc 2,33-35).  

Peregrina de Jerusalén, que nuestras vidas tengan como único fin, el buscarte ansiosamente para que podamos encontrar a tu Hijo en el anuncio de la Palabra. (Lc 2,48).  

Madre de Jesús, enséñanos a ser disponibles a los momentos perfectos de la Providencia para que sea transformada nuestra vida en fiesta y gozo pascual. (Jn 2,1-12).  

Bendita entre las mujeres, tómanos de tu mano y acompáñanos en el camino que debemos emprender como misioneros y discípulos de Jesús ante el llamado del Evangelio a llevar la buena nueva a todos los corazones para que salten de gozo por la presencia transformante del Espíritu Santo. (Lc 1,39-45)  

Portadora del Espíritu Santo, reúnenos a todos en torno a la llegada de tu Hijo Resucitado de modo que podamos discernir las lenguas adecuadas con las cuales traspasar las fronteras de la fe y proclamar al mundo las maravillas de Dios. (Ap 2,1-13).  

[3].


[1] https://www.youtube.com/shorts/U0q_-fmpREY PAPA LEÓN XIV

[2] https://arquibogota.org.co/centro-de-informacion/articulos/la-oracion-en-comunidad

[3] www.teoeducando.com

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