LA IMAGINACIÓN EN LA TEOLOGÍA
LA IMAGINACIÓN EN LA TEOLOGÍA

LA IMAGINACIÓN EN TEOLOGÍA: CAOS Y ORDEN DIVINO 02

LA IMAGINACIÓN TEOLÓGICA. Yahvé, viendo lo que sucedía, confunde el lenguaje de Babel de manera que todo retornó al caos y se abre lugar a una nueva creación. El “caos” que proviene de Dios, es imaginativo pero no es destructivo. Falta el despertar de una Iglesia que logre reinterpretar al ser humano de hoy. Estudiar la imaginación e integrarla a la teología es sin duda uno de los signos de la Providencia que permiten reavivar la esperanza de anunciar el kerigma con fidelidad creativa.

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LA IMAGINACIÓN TEOLÓGICA

IMAGINACIÓN. El concepto de imaginación ha sido vagamente profundizado tanto en la Sagrada Escritura, como en la reflexión teológica. También es justo decir que, ante los nuevos desafíos que interpelan hoy a la Teología y por tanto a la Iglesia, se hace necesario recurrir al ingenio y a la capacidad que tuvieron los grandes personajes bíblicos, y posteriormente los teólogos a lo largo de la historia, para responder a las preguntas de su tiempo y de los lugares, siempre con nuevas luces y caminos que permitían anunciar el Evangelio con asertividad y fidelidad.

El ingenio y la capacidad de una respuesta adecuada y actualizada, indican explícitamente la presencia de la imaginación, o mejor, de una teología de la imaginación, que es necesario conocer y profundizar para darle su valor auténtico en la Teología y en la tarea evangelizadora de la que es responsable la Iglesia.

El tema es muy amplio. Su reflexión es en efecto escasa. El resurgir de la “imaginación teológica” en la academia se la debemos hoy al teólogo jesuita P. Nicolas Steeves[1], doctor y profesor de teología fundamental de la Pontificia Gregoriana de Roma[2]. Como artífice de una estructutación reflexiva del tema, la Universidad Pontificia jesuítica abrió al campo intelectual de sus estudiantes, esta reflexión encabezada por el P. Stevees. Solo por ahora, no pretendemos desarrollar un artículo sistemático del tema. Intentamos ofrecer un abrebocas.

En un primer momento, realizamos un acercamiento desde la Sagrada Escritura para escudriñar desde allí la presencia y la importancia de la Imaginación, en la dinámica teológica de la revelación.

A partir de ahí, el segundo momento, intentamos desprender la reflexión de la Escritura hacia la teología, pero dentro de un campo muy relevante en la actualidad por el resurgir que está teniendo en diversos contextos, y que resulta una gran oportunidad por su relación fundamental con la imaginación: la cultura. La cultura es esencialmente producto de la imaginación, pero no en el sentido de la fantasía, sino en el sentido más puro y esencial, una imaginación creadora continua.

p. nicolas steeves. sj. doctor en teología. profesor de la pontificia universidad gregoriana de roma. teólogo de «la imaginación».

1. LA IMAGINACIÓN EN LA SAGRADA ESCRITURA

Al abrir las primeras páginas de la Escritura, el lector se encuentra con la narración de la creación del universo. En realidad, se trata de dos versiones, a saber, Gn 1, 1 – 2,4 y Gn 2, 5-25. No se trata de analizar exegéticamente las dos perícopas del libro sagrado, sino de hacerle una pregunta particular al texto. ¿Porqué Dios tuvo que pensar dos veces la creación?¿Tuvo Dios que imaginar dos veces la creación del universo? Se trata del inicio de una dinámica propia de Yahvé en el Antiguo Testamento extensible al Nuevo, a saber, que Dios está continua y permanentemente imaginando – creando. 

El verbo “imaginar” resulta relevante aquí. Como podrá verse más adelante, la imaginación, más que una acción marginal y casi considerada irrelevante en la Escritura, es muy importante en la dinámica creadora y reveladora en la historia de la salvación. Será necesario mostrar que la Sagrada Escritura es un locus theologicus priviligiado para notar el rol de la imaginación creyente[3]. Con el ánimo de observar lo anterior con claridad, nos referiremos a unas pocas citas bíblicas que permitan un paneo general de la imaginación en la Sagrada Escritura.

1.1 La Imaginación, el orden divino y el caos

Pensó Yahvé: todos son un mismo pueblo con un mismo lenguaje… bajemos y una vez allí, confundamos su lenguaje, de modo que no se entiendan entre sí. (Cf. Gn 11,6).

Dos palabras subrayamos aquí: «pensar», y «lenguaje». Ésta perícopa corresponde a la torre de Babel y pareciera cerrar un círculo que se desprende de la narración de la creación. Antes de la creación todo era caos, Dios organiza y con la torre de Babel, todo vuelve al caos.

El orden es una respuesta de la imaginación al caos, es más, es la acción cerebral que se contrapone al caos. (Aquí entraría el aporte dinámico de la neuroteología: el cerebro de Dios[4]).  El orden, como función y expresión de la imaginación, está relacionado con la armonía, la belleza, el espacio, y la utilidad de cuanto compone un lugar. Está relacionado también con la identidad de las cosas, los seres, las personas, las creaturas en general. De ahí el nombre que Yahvé coloca a cada ser creado. Esto significa que la imaginación es ante todo, creadora, con todos los elementos mencionados previamente.

Desde ese punto de vista es que la imaginación puede ser considerada como la acción creadora permanente del Creador. Por tanto, todo parte de la imaginación para que existan las cosas creadas con un orden y una lógica en contraposición al caos. La historia de la imaginación es antigua como la historia de la creación[5].

Esto es mas perceptible cuando detallamos que en la narración de la creación, todo existe a través de la Palabra. De hecho, cuando la voz de Dios crea algo, lo hace a través de la Palabra, lo cual significa que la Palabra misma es creada antes que las demás cosas, y a la vez, la Palabra es la concreción de la acción creadora de Dios que ha imaginado cómo transformar el caos en orden. Es del caos originario que Dios tiene un tramo de la Creación[6]. Pero la Palabra tuvo que ser primero imaginada. ¿fue creada primero la imaginación que la Palabra o nacieron juntas? Una pregunta sugestiva que no es posible resolver en estas líneas.

1.2 La Imaginación como acto creador continuo de Dios

Otro detalle importante en esta perspectiva está en la expresión «vió Dios que todo era bueno». Ver, es aquí, la retroalimentación de la acción creadora de Dios, es la confirmación de que las cosas han adquirido su orden según la imaginación que precedía la acción creadora. Pero el hombre, en la dinámica del bien – mal, corre el riesgo de retornar al caos, al desorden, consecuencia del pecado. Es cuando aparece, casi cerrando un círculo, la historia de la torre de Babel, que es de algún modo la manifestación de un disgusto divino[7].

La narración de la torre de Babel menciona que todos tenían un mismo lenguaje e idénticas palabras (Cf. Gn 11,1). Existe aquí algo así como una nueva categoría, la “imaginación colectiva” de una comunidad que se organiza para crear un ídolo autorreferencial que distancia al pueblo de su Dios. Entran en juego nuevamente dos palabras asociadas a la imaginación: el pensar y el hablar (el lenguaje).

Más interesante aún resulta la reacción de Dios ante la acción egocentrista de Babel. Yahvé, viendo lo que sucedía, confunde el lenguaje de manera que todo retornó al caos y se abre lugar a una nueva creación. El «caos» que proviene de Dios, es imaginativo pero no es destructivo, como sucede con el caos causado por el pecado. Es un caos re – imaginativo y por tanto, re – creativo como intenté explicar desde el principio, donde todas las cosas permanentemente son nuevas.

A este punto podemos afirmar entonces que la imaginación está íntimamente relacionadas con la creación, con el pensamiento, con el lenguaje, con el caos mismo de Dios para hacer las cosas nuevas, e incluso, una imaginación colectiva si notamos que en la narración juega un papel significativo el plural “vamos a”  o “vayamos a”.

Existe una imaginación común, fraterna, que resultaría interesante explorar posteriormente en la reflexión teológica cuando, por ejemplo, José es calumniado por sus hermanos[8], o cuando se crea una turba que terminará condenando injustamente a Jesús[9]. Esa misma imaginación colectiva de la comunidad cristiana primitiva que terminará acogiendo la presencia del Espíritu para que todos «tengan un mismo corazón y una misma alma» [10]en Pentecostés.

1.3 La Imaginación humana y conspirativa

En la dinámica misma del Génesis nos encontramos también con la narración de la historia de José. Allí encontramos que José tuvo un sueño y lo contó a sus hermanos (Gn 37,5) lo que desencadenó una serie de reacciones en los hermanos de José. Lo odiaron (v.5); A su vez surge en ellos una reacción mental en la que consideran que José desea que sus hermanos le rindan cierto servicio porque él los va a reinar. Ello aumenta el rencor sobre un cierto imaginario producto del temor que surge del sueño de su hermano José.

Luego, en Génesis 37,18-20, el texto narra que ellos lo vieron de lejos y antes de que se les acercara, conspiraron contra él para matarlo. Comentaban entre ellos, ahí viene el soñador, vamos a matarlo y lo echaremos en un pozo cualquiera. Diremos que algún animal feroz lo ha devorado[11].

Es el ejemplo evidente de cómo en la imaginación, personal y colectiva, funciona un elemento nuevo: la imaginación y el pecado, en este caso visible a través de la calumnia. ¿Es la maldad, producto de la corrupción del pecado en el acto creador continuo, propio de la imaginación de Dios?

1.4 La Imaginación como expresión de la Providencialidad salvífica de Dios

Otro elemento es el de la providencialidad, también presentado en la historia de José, que encontramos en el capítulo 40 y 41 del Génesis. Cuando leemos a José, ya esclavo, lo vemos interpretando los sueños de los cortesanos, gracias a lo cuál el Faraón puso en él su mirada para que, como sucedió con los cortesanos, leyera dos importantes sueños que le habían causado impresión y que otros intérpretes no habían logrado dilucidar. Imaginación y providencialidad de Dios parecen ir de la mano en el texto.

También José, ya libre y con un importante estatus social y militar, decide probar a sus hermanos, tras la situación de hambre que padecían su país, su padre y sus hermanos. Lo hace recurriendo a la imaginación. Envía a uno de los siervos a colocar una copa en el saco de grano que pertenecía al menor de sus hermanos.

Gracias a la inspiración de la imaginación, José ve la conversión en sus hermanos y comprende que Dios estuvo siempre presente y que todo tenía una finalidad providencial para él, su país, su padre, su nación.

De otra parte. los sueños bíblicos, como sucede también en el Evangelio cuando el Ángel habla a José para salvar a Jesús[12], resultan ser la voz de Dios que va guiando la vida de cada una de sus creaturas de manera que se cumpla en ellas el plan de salvación. Imaginación – sueños, Dios que acompaña a sus hijos y a su pueblo.

1.5 Imaginación – Contemplación

Gn 15, 2-7 a su vez, presenta otra característica de la imaginación: la contemplación. Mira el cielo; cuenta las estrellas si puedes[13]. Abraham se volvía viejo y no tenía hijos, lo cuál porta tristeza al corazón del profeta si se recuerda que la descendencia es signo de elección y bendición de Dios en el Antiguo Testamento. Pero él es un hombre de fe. Confía en su Señor quien le hace ver las estrellas del cielo y contarlas si es posible. La expresión por sí misma resulta ser ofensiva y quizá humillante. Evidentemente no le será posible contar las estrellas. Pero la frase no puede interpretarse sin aquella que continúa: «Así será tu descendencia»[14].

 Es aquí donde entra de nuevo la imaginación, de nuevo Dios se comunica y se hace entender a través de ella. En primer lugar, mirar al cielo significa dirigir la vista al lugar donde Dios habita y contiene las aguas del norte, según las creencias israelitas.

Contener las aguas del norte significa reconocer el poder de Dios que no permite que nada destruya al pueblo elegido de Dios. Mirar las estrellas significa redescubrir la belleza, la grandeza y la omnipotencia de Dios. Sólo de ese modo el corazón entra en una actitud orante y puede entender la Voluntad divina. Para ello el ser humano recurre a los dones mismos, físicos, sicológicos, espirituales que el Creador le ha dado.

Cuando Abraham contempla las estrellas, todo su ser entra en juego, y allí, cuando Dios le pide mirar las estrellas para que entienda que así serán las numerosas generaciones que tendrá, es cuando la imaginación le permite ver, en sentido espiritual y teológico, lo que nunca físicamente verá: eternas generaciones de las que será padre.

1.6 La Imaginación que se hace Escritura

De cierta forma, es la dinámica misma de la imaginación la que ha propiciado que la Escritura sea narrada y que podemos encontrar en el estudio que, desde el punto de vista de la iconografía del Apocalipsis, presenta el P. Nicolas Steeves cuando afirma que las visiones tocan la imaginación reproductora. Y luego la imaginación productora es reelaborada para escribirla[15].

La imaginación no cumple en la contemplación la función de crear fantasías mentales abstractas y falsas, carentes de lógica, irracionales o distractoras . No es tampoco sólo una reacción emocional. La imaginación permite que la contemplación pueda descubrir, develar con el corazón, aquello que quizá nunca verán físicamente los ojos. Es cuando se comprende que la imaginación conduce a la fe, quien a su vez, comunica la inspiración del Espíritu. Entonces nace el texto Sagrado.  

1.7 El lugar de la Imaginación en el corazón

De inmediato hay que asumir otra de las amplias contribuciones de la imaginación en la teología: el corazón. Abunda en la Escritura la relación entre la imaginación y la intimidad del corazón. El corazón es el que se encarna de acoger o rechazar la luz de la imaginación, es donde el ser humano decide cómo transformar el acto creador propio de la imaginación, es la fábrica donde se concretiza la acción, la extrovesión, de lo recibido en la realidad específica de la persona.

Del mismo modo, el corazón es el lugar, el punto de referencia al que se dirige Dios y la comunidad para juzgar al hombre de frente a la acogida con aquello que se le revela en lo más profundo de su intimidad.

Es por eso que se hallan expresiones como y tú salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre y sírvele con corazón íntegro y con ánimo generoso, porque Yahvé sondea todos los corazones y penetra los pensamientos en todas sus formas (1Cro 28,9); no oyeron ni aplicaron el oído sino que cada cual procedió según la terquedad de su perverso corazón; (Jr 11,8); vosotros mismos habéis hecho peor que vuestros padres, pues cada cual sigue los dictados de su obstinado corazón, y os negáis a escucharme. (Jr 16,12); Por encima de todo, vigila el corazón porque de él brota la vida (Prov 4,23); Yahvé, ponme a prueba, aquilata mi conciencia y mi corazón.(Sab 26,2).

1.8 Imaginación y pecado

Podríamos evidenciar, partiendo de la misma relación entre intimidad y corazón, la profunda relación que existe entre imaginación y pecado (Cf. Mt 5,27-28); imaginación y amor (Cf. Mt 22,37); o aquella famosa expresión de Jesús: el hombre bueno saca lo bueno del buen tesoro del corazón. Y el malo, del malo saca lo malo, pues su boca habla de lo que rebosa el corazón. (Cf. Lc 6,45)

En la inmensa marea de intervenciones bíblicas que Yahvé realiza con su pueblo, precedido de la imaginación creadora y continua, el ser humano, el creyente, debe reaccionar. El hombre de fe responde acogiendo la inspiración de Dios para hacerla fecunda, o la rechaza para frustrar así el plan divino del que todos estamos llamados a continuar construyendo. Entonces peca. Rechaza la dinámica puesta en el corazón.

2. REINTEGRAR LA IMAGINACIÓN A LA TEOLOGÍA A TRAVÉS DE LA CULTURA

Se ha podido observar cómo la imaginación tiene un papel decisivo en toda la dinámica creadora de Dios. Quizá es muy conveniente, para no quedar en especulaciones, preguntarle brevemente a la sicología o a las neurociencias en qué posición ubica actualmente a “la imaginación” de modo que pueda hacerse una integración adecuada del tema en el ejercicio de la reflexión teológica.

Me permito trascribir algunos párrafos de un autor español, Jordi Pigem, filósofo de la Ciencia, quien escribió un artículo referido justamente al tema de la imaginación subrayando aquello que va de acuerdo con la Escritura y que puede aportar al quehacer teológico[16].

2.1 El lugar de la Imaginación en las Ciencias

«La ciencia está descubriendo que la imaginación juega un papel fundamental en la percepción que tenemos de la realidad y en la elaboración de los recuerdos, los sueños y los pensamientos … Lo que vives y lo que recuerdas está impregnado de imaginación. Fuente de placeres y temores, de descubrimientos y creaciones, la imaginación no es una facultad menor, sino esencial en nuestra vida interior.

¿Qué es la imaginación?. Numerosos filósofos han visto en la imaginación una dimensión clave de la actividad mental; en cambio, la psicología desdeñó durante mucho tiempo el papel de la imaginación, considerándola como una facultad marginal, que nada tendría que ver con otras más elevadas, como la percepción o el conocimiento.

Sin embargo, la ciencia contemporánea está descubriendo que la imaginación es una función cognitiva fundamental, que desempeña un papel clave en todas las formas de vida mental, desde la percepción a los recuerdos, sueños y pensamientos. Gracias a la imaginación podemos pensar más allá de los confines de nuestra situación inmediata, generando vívidos contenidos mentales con los que podemos revaluar el pasado o evocar un posible futuro.

La mayoría de las ideas, por más abstractas que parezcan, nacen como imágenes. De hecho, etimológicamente, la palabra griega idea significa “visión”. En este sentido, idear es imaginar … La imaginación es vida.

Señalaba el psicólogo James Hillman que “una educación que de algún modo descuida la imaginación es una educación para la psicopatología” … Neurológica y fisiológicamente imaginar una acción es semejante a realizarla»

Hecho un paneo por la Sagrada Escritura y valiéndonos muy vagamente de algunas reflexiones de la neurociencia, podemos presentar un paralelo a traves del cuál rescatar aquellos elementos fundamentales para la teología.

En la Sagrada EscrituraEn la neuro-ciencia
Fuente de la acción creadora de Dios.   Dios que se comunica a sí mismo en los sueños bíblicos.       La imaginación conduce a la contemplación y conlleva a la fe.     Dios que retorna al caos para re-crear las cosas.    Dios que sondea el corazónFuente descubrimientos y creaciones.   Desempeña un papel clave en todas las formas de vida mental, los sueños y pensamientos.     Gracias a la imaginación podemos pensar más allá de los confines de nuestra situación inmediata.   Revaluar el pasado o evocar un posible futuro.   La imaginación es vida.

2.2. Los desafios de hoy

Si bien las acciones humanas como ver, dormir, escuchar, caminar, forman parte de las categorías antropológicas y teológicas de la persona, no lo es menos la imaginación. Si a nivel filosófico y sicológico la imaginación recupera su lugar real, también es justo recuperarlo en el que hacer teológico, y más aún, cuando se trata de integrarla para mantener vivo el movimiento de la Iglesia misma.

Los desafios de la humanidad son actualmente muy amplios. La profundización de la guerra, la secularización, el desplazamiento y la migración, la aparición de ideologías de género, la guerra económica entre las grandes potencias, construcción de muros, aumento de hambre, de enfermedades, la explotación laboral e infantil, la crisis de la educación, de la Iglesia y su credibilidad, el distanciamiento de los jóvenes de las instituciones religiosas, entre tantos otros, ponen en movimiento la reflexión teológica.

¿Cómo responder a esos nuevos desafíos? Es cuando la imaginación aparece en escena pero no para inventar cosas, ideas, nuevas estructuras, sino para re- crear la vida misma de la teología y de la Iglesia. No se puede permitir que la imaginación teológica sea entendida como la elucubración de ideas que de la nada inventa cosas nuevas sin fundamento.

2.3 La Imaginación: Respuesta de la teología a los desafíos de la humanidad

No es posible extenderse demasiado en la búsqueda de una respuesta que sería muy amplia. Quisiera concentrar ésta parte de la reflexión intentando un vía específica: integrar la imaginación a la teología a través de un elemento particular como la cultura.

Intento aquí parafrasear al teólogo Paul Tillich cuando afirmaba que la teología ha de rescatar la profundidad del mundo real y recurrir a la cultura misma de los pueblos para poder comunicar los contenidos de la fe, a través de la arquitectura, de la pintura, de la escultura, de la literatura, de la música, de la ciencia, de la filosofía, de la psicología, entre otras, y redescubrir así el deseo de aquello que él llama “el fundamento último” que está orientado a lo espiritual y que puede ser desarrollado por la condición simbólica propia del ser humano y expresado en la cultura.

Si bien los desafíos que circundan la humanidad y la Iglesia hoy son muy amplios, también es cierto que los lenguajes, los medios, los métodos, las percepciones de los contenidos de la fe también son diversas. La iconografía cristiana es una muestra de ello.

Cristos blancos, negros, indígenas, medievales y modernos, indianos y latinos. Liturgias gregorianas, liturgias africanas donde el baile y el color expresan los signos de la fe, liturgias carismáticas de América Latina marcadas por la espontaneidad y expresada tantas veces en tantos signos portados de la naturaleza, muestran cómo la imaginación y la cultura van de la mano y por tanto con la teología y la fe.

2.4 La Imaginación en la teología dentro de la perspectiva de la cultura

La cultura expresa la identidad de un pueblo, pero la cultura sabe comunicarse a través de signos y símbolos que logran llegar al corazón mismo de las comunidades y las personas que las componen. Signos y símbolos, tienen su origen creador en la imaginación, como las notas musicales, el teatro, la liturgia. ¿Puede la imaginación ser integrada en la cultura, y en sus signos y símbolos, para ser a su vez integrada a la teología?

La respuesta está en la misma pregunta. “La imaginación debe ayudar la potsmodernidad a construir una utopía del posible, mediante el testimonio conjunto de la ética, de la estética y de la empatía”[17]. En clave cultural, la música, el teatro, el arte, la liturgia misma son producto de la imaginación creadora y a su vez tiene como efecto creador en el corazón de las comunidades, la cultura y las personas.

Integrar la imaginación no es imponerla. La teología fundamental debe repensar su metodología en la medida que no se trata de hacer ciencia académica en el más estricto de los sentidos. Debemos transformarnos creativos a su imagen, gracias a la imaginación, y ejes e instrumentos para orientar y construir nuestro trabajo teológico[18].

Ante los grandes desafíos de la humanidad hoy, la humanidad misma a través de su cultura posee en sí misma los lenguajes con los cuales responder a tales desafíos. La música, el arte, los mismos santos son respuesta creadora a los desafíos de sus tiempos y la reflexión teológica ha perdido terreno en este campo, creando como consecuencia un vacío entre revelación y pueblo de Dios.

 De nuevo aquí la imaginación encuentra su lugar esencial a la hora de trasmitir la fe como la tarea teológica. “Debemos hacer una obra de síntesis, como en cada búsqueda, también de la imaginación, a partir de diversas cuestiones tradicionales de la teología: la necesidad de una revelación salvífica, la profesía y la inspiración, la tradición y el dogma, la interpretación de la Escritura… gracias a una estructura lógica rigurosa y a un diálogo imaginativo entre teólogos, estableceremos sucesivamente la necesidad y luego, la posibilidad de una revelación divina que toca la imaginación humana”[19].

Mas que nunca, hoy la teología tiene la oportunidad de participar de un momento histórico en el cuál está presente el resurgir de los signos y los signos, de la música y el arte y de tantas expresiones de espiritualidad que con la integración de la imaginación pueden favorecer el anuncio del Evangelio en escalas muy altas. Los discursos y las teorías, la cientificidad y los lenguajes abstractos, los adoctrinamientos y las palabras alejadas de la realidad son experiencias añejas que poco o nada están aportando en el Reino de Dios.

La humanidad está volviendo a la simbología propia de sus orígenes y en esta ocasión la imaginación teológica es el gran recurso con el que puede contar el anuncio del kerigma para hacer resurgir en el pueblo de Dios la presencia del Dios vivo que se revela a su pueblo. Y la cultura con todas sus dimensiones y riquezas es una gran mediación para ello. De algún modo, la imaginación podría ser, en este sentido, en el ahora, el impacto discursivo[20], la nueva forma de renovar y de re-crear el discurso teológico y el kerigma.  

CONCLUSIÓN

Hoy se habla mucho de superficialidad, de pérdida de sentido de la vida, de secularismo. Aparecen miles de razones para justificar la imposibilidad que tiene hoy la teología en hacer presencia significativa en los desafíos reales de la humanidad y en la Iglesia.

Sin embargo, compartiendo el sentir del Papa Francisco cuando, en su encuentro con los religiosos en Medellín – Colombia, rechazaba el negativismo del clero frente al creciente abandono de fieles a la liturgia dominical y la dificultad de la vida espiritual. Según él, el pueblo de Dios sigue sediento de Evangelio y hay jóvenes generosos dispuestos a dar la vida por el Reino. Anquilosarse en la desilusión para justificar que hoy el pueblo de Dios no quiere saber de Dios “es cuento chino” expresó aquella ocasión. Falta el despertar de una Iglesia que logre reinterpretar al ser humano de hoy.

Estudiar la imaginación e integrarla a la teología es sin duda uno de los signos de la Providencia que permiten reavivar la esperanza de anunciar con fidelidad creativa, el kerigma. En ese sentido halla pleno sentido el título de otro de los textos del P. Steeves, E io ti dico: Immagina[21]. Y yo te digo: Imagina!

Sin duda alguna, al sumergirse el sentido que la imaginación tiene en la Sagrada Escritura y su vigencia en la reflexión teológica, y al reconocer el resurgimiento de la cultura con todas sus expresiones a lo largo del planeta, no cabe duda que el camino es largo y que la labor de concientización respecto a la imaginación es maratónico.

Hoy, al resurgir de la imaginación, se le debe nutrir con el contenido conforme al Evangelio[22]. Una nueva clave de lectura, reflexión y que hacer teológico, que puede llegar a revolucionar el aporte de la teología y la vida de la Iglesia a partir de nuevos lenguajes que no renuncian a la esencia de la revelación.

BIBLIOGRAFIA

C. BREVARD, Teología bíblica del Antiguo y Nuevo testamento, Sígueme, 2014.

C. M. MARTINI, LaParola di Dio alle origine della Chiesa, Università Gregoriana Editrice, 1980.

M. P. GALLAGHER, Fede e immaginazione nel pensiero di J. H. Newman, Rassegna di Teologia, 2011.

N. STEEVES, Grazie all’immaginazione, Integrare l’immaginazione in teologia fondamentale, Queriniana, 2018.

G. PICCOLO –N STEEVES, E io ti dico: immagina! L’arte difficile della predicazione, città Nuova, 2017.  

CLICK PEDAGÓGICO

ARTÍCULOS 
La imaginación como ejercicio teológico-espiritualhttps://ribet.ibero.mx/index.php/ribet/article/view/141/217
La imaginación como ejercicio teológico-espiritualhttps://pedagogiaignaciana.com/biblioteca-digital/biblioteca-general?view=file&id=3089:la-imaginacion-como-ejercicio-teologico-espiritual&catid=8
Nicolas Steeves, La imaginación y la Teología Fundamentalhttps://www.infocatolica.com/blog/puertadedamasco.php/1809270829-nicolas-steeves-la-imaginacio
VIDEOS 
La imaginación y el poder de la creaciónhttps://www.youtube.com/watch?v=o2eOvWCVurk
Art, imagination et foi (P. Nicolas Steeves, S.J.)https://www.youtube.com/watch?v=aRjqwMWtZnE
Steeves – Exégesis bíblica en teología sistemáticahttps://www.youtube.com/watch?v=gYgbRWLi4mM&t=23s
Nicolas Steeves. Sale e luce: immaginare una teologia sapienziale.https://www.youtube.com/watch?v=7qey9vRc200
Joaquín Algranti: “La teología en la imaginación sociológica”.https://www.youtube.com/watch?v=LerWYDzyuVs
N. STEEVES, Grazie all’immaginazione, Integrare l’immaginazione in teologia fondamentale.https://www.youtube.com/watch?v=VUO_v-lQF3c

[1] https://www.laciviltacattolica.es/author/nicolas-steeves/

[2] https://www.unigre.it/en/theology/

[3] N. STEEVES, Grazie all’immaginazione, integrare l’immaginazione in teologia fondamentale, Queriniana, Brescia, 2018, 24.

[4] https://teoeducando.com/el-cerebro-de-dios-neuroteologia-teologia-fund/

[5] Ibid., 72.

[6] Ibid., 71.

[7] C. BREVARD., Teología bíblica del Antiguo y Nuevo testamento, Sígueme, Madrid,134.

[8] Cf. Gn 37,23-28.

[9] Lc 23,21; Mc 15,13-14; Jn 19,6.

[10] Hch 4,32.

[11] Cf. Gn 37, 18-20.

[12] Cf. Mt 1, 20-21.

[13] Cf. Gn 15,5

[14] Ibid.

[15] Cf.. N. STEEVES., Grazie all’immaginazione, 79.

[16] J. PIGEM., ¿Qué es la imaginación y cómo podemos desarrollarla?, 12 de Marzo de 2014, España, https://www.cuerpomente.com/psicologia/desarrollo-personal/que-es-imaginacion-como-podemos-desarrollarla_990.

[17] N. STEEVES., Grazie all’immaginazione, 71.

[18] Ibid., 71.

[19] Ibid., 119.

[20] G. PICCOLO – N. STEEVES., E io ti dico: immagina!, Città Nuova, 10.

[21] Ibid., 89.

[22] Ibid., 109.

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