LA SABIDURÍA METÓDICA EN LA SAGRADA ESCRITURA
LA SABIDURÍA METÓDICA EN LA SAGRADA ESCRITURA

LA SABIDURÍA METÓDICA EN LA SAGRADA ESCRITURA. 001

SABIDURÍA METÓDICA. En su estructura, el cerebro humano ha dado muestras y evidencias científicas de poseer autónomamente un método (procesos lógicos profundos) que tienden a la búsqueda de la Verdad… En la Sagrada Escritura Jesús se ha identificado como el método (el camino ὁδός) y como el conocimiento en su plenitud (la Verdad ἀλήθεια). «Yo soy el camino, la verdad, y la vida» (Jn 14,6). Por tanto, quien busca la Sabiduría verdadera ha de buscar a Cristo. Él mismo se hace camino para descubrir en Él la Verdad y la vida en abundancia (Jn 10,10).

LA SABIDURÍA METÓDICA EN LA SAGRADA ESCRITURA

SABIDURÍA METÓDICA. La palabra método proviene del término griego μέθοδος (méthodos), compuesto por dos expresiones: μετά (metá, que significa «más allá», «hacia» o «a través de») y la expresión ὁδός (hodós, que significa «camino» o «vía»). Su significado etimológico literal es «el camino hacia lo que está más allá».

En sí mismo, el término ha evolucionado a través de la historia. Por una parte, ya en la antigüedad greca los griegos utilizaban el término μέθοδος (méthodos) para realizar procesos organizados y sistemáticos de investigación en la búsqueda de la verdad y la adquisición del conocimiento y la sabiduría más pura. En este mismo sentido lo han entendido los latinos: methodus.

De otra parte, el término ha tenido un desarrollo significativo en la filosofía. René Descartes dedicó un texto al método (discurso del método) en el que, mediante procesos lógicos y propios de las categorías racionales humanas, se pueda discernir con rigor qué es el conocimiento, qué es la Verdad y qué no lo es, evitando el error y su diseminación.

Actualmente la neurociencia ha realizado hallazgos fundamentales en los que ha determinado que el cerebro humano posee una serie de estructuras internas, poseedoras de lógica, que coordinan el pensamiento y la búsqueda del conocimiento hasta desarrollar áreas especializadas específicamente en la exploración de lo que no le es inmediatamente comprensible. Esto corresponde justamente al método.

De lo anterior se desprende la neuroteología. En su estructura, el cerebro humano ha dado muestras y evidencias científicas de poseer autónomamente un método (procesos lógicos profundos) que tienden a la búsqueda de la Verdad. En este sentido es sugestiva la expresión de Pablo 1Cor 2,16 cuando alude a “la mente de Cristo” (artífice dela sabiduría metódica en la inspiración de las Escrituras) o la creación de Adán realizada en la capilla Sixtina por Miguel Ángel[1].

En la Sagrada Escritura Jesús se ha identificado como el método (el camino ὁδός) y como el conocimiento en su plenitud (la Verdad ἀλήθεια). «Yo soy el camino, la verdad, y la vida» (Jn 14,6). Por tanto, quien busca la sabiduría verdadera ha de buscar a Cristo. Él mismo se hace camino para descubrir en Él la Verdad y la vida en abundancia (Jn 10,10).  

Los evangelios no son ajenos a este movimiento, vamos a decir, neuroteológico. A lo largo del Nuevo Testamento es más que evidente una propuesta de Jesús que llamaremos sabiduría metódica que pareciera tener unas características concretas:

  • Un rostro teológico
  • Un criterio teológico
  • Un criterio educativo
  • Una respuesta profética

UN EJEMPLO DE SABIDURÍA METÓDICA

Para presentar un ejemplo de la ya mencionada sabiduría metódica tomemos el evangelio de Mt 13,24-43

ROSTRO TEOLÓGICO
Jesús habla a la persona concreta, se hace Palabra inspirada concreta para cada hijo de Dios. Cada creatura humana tiene un rostro que es el rostro del Él mismo. No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos estimar (Is 53,2).
El rostro de Dios que estamos invitados a reconocer en cada prójimo al que estamos llamados a acercarnos con caridad. La Palabra siempre describe un rostro. En Mt 13,24-43, el rostro de Dios es el de la semilla. Ante el rostro de su pueblo viene la mirada compasiva de Jesús.

«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?» Él les dijo: «Un enemigo lo ha hecho.» Los criados le preguntaron: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?» Pero él les respondió: «No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.

Les propuso esta otra parábola: «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.»

Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina y basta para que todo fermente.»
CRITERIO TEOLÓGICO
El criterio teológico es el kerigma: anunciaré los secretos desde la fundación del mundo. El secreto no significa en la Sagrada Escritura la intención calculada de ocultar o esconder un bien por parte de Dios. Por el contrario, es el hombre quien impide que Dios se revele al mundo debido a su soberbia y carente humildad, por ellos permanecen ocultos a su corazón y su historia de vida. En este sentido Ecl 3,20 afirma:
Él revela a los humildes sus secretos.  


Posteriormente los evangelistas Mateo y Lucas dirán: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos (inteligentes), y las revelaste a los humildes (otras traducciones: a los ingenuos, los pequeños, los niños».

El criterio teológico es el anuncio de Jesús allí donde el corazón humano es lo suficientemente humilde y sencillo para recibirle. La Iglesia, nacida del costado de Cristo, se ha hecho portadora de una nueva esperanza sólida: Jesús de Nazaret, crucificado y resucitado, salvador del mundo, que está sentado a la derecha del Padre y es el juez de vivos y muertos. Este es el kerigma, el anuncio central y rompedor de la fe.[2]

En otras palabras: caminar con el prójimo para llevarlos a la persona de Cristo Resucitado, de modo que, descubriendo en Él y en su Evangelio el sentido supremo de su existencia, crezcan como seres nuevos.[3] . Esta es la máxima expresión de la sabiduría metódica.

Jesús propuso otra parábola a la gente: Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré los secretos desde la fundación del mundo.»

CRITERIO EDUCATIVO
A la mirada compasiva corresponde la acción misericordiosa de Jesús. Cuando Jesús bajó de la barca y vio una multitud tan grande, tuvo compasión de ellos porque eran como ovejas que no tienen pastor. Entonces, se acercó a ellos y comenzó a enseñarles muchas cosas (Mc 6,34; Mt 9,36).

Jesús no sólo observa que las ovejas están sin un pastor, sino que se acerca y las educa. El criterio educativo de Jesús es la acción divina. No es solo un espectador, sino que se involucra y lo hace según el contexto, el rostro, las palabras de su mismo pueblo. Es por ello que Jesús recurre a las parábolas, lenguaje que utiliza las figuras propias de su pueblo para hablarles del Reino.

En Mt 13,24-43 el Señor mismo explica el significado de la parábola que ha narrado para explicarles. Un nuevo acto educativo. El criterio teológico se concreta en el criterio educativo que es parte fundamental de la sabiduría metódica de los evangelios: Concretar para el pueblo santo de Dios la presencia de Dios mediante la pedagogía de la Palabra.

Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: «Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.» Él les contestó: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será el fin del tiempo: el Hijo del Hombre enviará sus ángeles y arrancarán de su reino a todos los corruptos y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes.

RESPUESTA PROFÉTICA

“El que tenga oídos que oiga”. La respuesta de la Iglesia debe estar atenta a la voz de Dios en los signos de los tiempos y de los lugares. La Palabra de Dios no es respuesta a preguntas que no se han hecho sino a las preguntas de Dios para su pueblo. La respuesta ha de ser, por tanto, profética: El profeta es el portavoz de Dios, portador de la Verdad. El Necesita discernir la autenticidad de lo que Dios desea comunicar y de los acontecimientos que vive la persona o la comunidad. Por ello, la respuesta profética, para que sea fiel y creativa, debe corresponder al método divino: el Camino y la Verdad en y desde Jesús. Evangelizar educando, educar evangelizando promoviendo al hombre y orientándolo a Cristo, hombre perfecto[4].

Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su padre. El que tenga oídos, que oiga.»

BREVE SÍNTESIS

La Sagrada Escritura, propone a todo cristiano sumergirse en la aventura del camino de Jesús para hallar en Él la Verdad y la vida. Jesús mismo es el camino, el método μέθοδος que nos conduce hacia lo que está mas allá: La eternidad donde se encuentran las riquezas insondables de su misterio.  La sabiduría metódica de Jesús.

CLICK PEDAGÓGICO: sabiduría metódica

SÍGUEME, SOY EL CAMINOhttps://www.youtube.com/watch?v=MBoO9LGfbdY&list=RDEAF5QW0neEA&index=3
Haciendo camino: Papa Franciscohttps://www.vatican.va/content/francesco/es/coti%E1%BD%81%CE%B4%CF%8C%CF%82die/2016/documents/papa-francesco-cotidie_20160503_haciendo-camino.html

[1] https://teoeducando.com/el-cerebro-de-dios-neuroteologia-teologia-fund/

[2] https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/audiences/2012/documents/hf_ben-xvi_aud_20121017.html

[3] Cf.Art. 34 constituciones salesianas.

[4] Art. 34 Const. SDB.

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