MOISÉS. Tercer joven del grupo de aquellos elegidos por Dios para cambiar la historia de la Salvación, en este recorrido por la Sagrada Escritura en el contexto de LA TEOLOGÍA SALESIANA
וַתִּפְתַּח֙ וַתִּרְאֵ֣הוּ אֶת־הַיֶּ֔לֶד וְהִנֵּה־נַ֖עַר בֹּכֶ֑ה וַתַּחְמֹ֣ל עָלָ֔יו וַתֹּ֕אמֶר מִיַּלְדֵ֥י הָֽעִבְרִ֖ים זֶֽה׃. Gn 2,6
וַתֹּ֣אמֶר אֲחֹתֹו֮ אֶל־בַּת־פַּרְעֹה֒ הַאֵלֵ֗ךְ וְקָרָ֤אתִי לָךְ֙ אִשָּׁ֣ה מֵינֶ֔קֶת מִ֖ן הָעִבְרִיֹּ֑ת וְתֵינִ֥ק לָ֖ךְ אֶת־הַיָּֽלֶד׃. Gn 2,7
וַתֹּֽאמֶר־לָ֥הּ בַּת־פַּרְעֹ֖ה לֵ֑כִי וַתֵּ֙לֶךְ֙ הָֽעַלְמָ֔ה וַתִּקְרָ֖א אֶת־אֵ֥ם הַיָּֽלֶד Gn 2,8
וַתֹּ֧אמֶר לָ֣הּ בַּת־פַּרְעֹ֗ה הֵילִ֜יכִי אֶת־הַיֶּ֤לֶד הַזֶּה֙ וְהֵינִקִ֣הוּ לִ֔י וַאֲנִ֖י אֶתֵּ֣ן אֶת־שְׂכָרֵ֑ךְ וַתִּקַּ֧ח הָאִשָּׁ֛ה הַיֶּ֖לֶד וַתְּנִיקֵֽהוּ׃ Gn 2,9
וַיִגְדַּ֣ל הַיֶּ֗לֶד וַתְּבִאֵ֙הוּ֙ לְבַת־פַּרְעֹ֔ה וַֽיְהִי־לָ֖הּ לְבֵ֑ן וַתִּקְרָ֤א שְׁמֹו֙ מֹשֶׁ֔ה וַתֹּ֕אמֶר כִּ֥י מִן־הַמַּ֖יִם מְשִׁיתִֽהוּ׃ Gn 2,10
TIRANÍA CONTRA EL PUEBLO DE MOISÉS
El capítulo segundo del libro del Éxodo inicia con la redacción de la historia de la juventud y vocación de Moisés. Moisés es la figura más sobresaliente del Antiguo Testamento[1]. No es un rey, no ostenta ningún cargo monárquico. Es un profeta, es un personaje que pertenece al desierto, no a la tierra prometida[2]. Precedentemente Israel vive una época de dolor, de esclavitud brutal, de opresión y de muerte[3].
Los israelitas se multiplicaban y los egipcios temían que, al crecer, se organizara una revolución contra el Imperio. El rey de Egipto había dado la orden a las parteras de asesinar los niños hombres que nacieran. Sólo dejarían vivir a las niñas. Mientras tanto, el sometimiento que sufría el pueblo de Israel era cruel y despiadado. Bajo la más dura tiranía, nace un niño (יֶּ֔לֶד).
BAJO LA TIRANÍA, NACE UN NIÑO: MOISÉS
El contexto se enmarca cuando una hija de Leví, concibe y da a luz un niño (הַיֶּ֗לֶד). De él, el texto afirma:
– Era hermoso – Estuvo escondido por tres meses (nuevamente la teología del tres) – La madre no pudiéndolo esconder más lo coloca en una cesta y lo puso a la orilla de un río[4].
La hermana de Moisés
El versículo 4, muestra a la hermana del niño que se apostó para ver a lo lejos lo que le pasaba. Nuevamente aparece, como en los textos precedentes, la expresión ver a lo lejos. De esa forma, se cierra la primera escena de la narración. El narrador introduce el cambio con la expresión en cierta ocasión. A partir de allí se completa el conjunto del texto.
La narración presenta a la hija del faraón que se dirige a bañarse en el río, mientras sus doncellas se paseaban por la orilla. El texto una vez más enfatiza en la orilla. La orilla marca el límite entre la tierra y el agua, la vida y la muerte, la seguridad y la incertidumbre.En la orilla se debate la vida y la muerte de Moisés, como se debatirá posteriormente el ministerio público de Jesús junto al mar de Galilea.
La hija del Faraón vio a la distancia el cesto[5] y pide a una criada recuperarla (v.5b). Es entonces cuando ve al niño llorando (v.6) se compadece de él y lo identifica: Es un hebreo (v.7). En el verso 6 cambia la expresión hebrea יֶּ֗לֶד yeled (niño)por la expresión hebrea נַ֖עַר ná‘ar (joven).
Aparece, nuevamente en escena, la hermana del niño. Según el versículo 8, también ella era una joven (v.8) Es ella quien toma la iniciativa de hablar a la hija del Faraón (como la joven sierva a Naamán) y sugiere llamar a una nodriza hebrea para cuidar al niño. De hecho, ante la respuesta afirmativa de la hija del Faraón, la hermana de Moisés llama a la madre misma quien cuidará de él, lo criará, y además recibirá una paga.
Ahora el niño está en casa y vive en familia bajo la garantía de formarse con la fe y las costumbres de su pueblo para crecer (Ex 2,10).
REACTUALIZAR A MOISÉS
De la juventud de Moisés y de su hermana podemos rescatar varios aspectos. El texto especificaba su belleza. Cuando en el Génesis YHWH finalizaba cada segmento de la creación, expresada en días, veía Dios que todo era bueno. Era bueno porque era perfecto, armónico, bello. La belleza de Moisés es la belleza de la creación, es la belleza de la juventud entera. La juventud es bella porque forma parte de la armonía, de la perfección de la creación.
La belleza no está reducida al aspecto físico. Es la belleza de la esperanza de un presente y un futuro nuevo que ellos llevan dentro de sí, llevando en sus anhelos la semilla del Reino con los que continúan construyendo un mundo renovado para Dios. Es la belleza de la santidad.
La belleza de los jóvenes reside en su pureza, en el corazón libre de contaminación, en su capacidad creativa y el deseo que poseen de edificar una comunidad humana y cristiana nueva y más auténtica[6]. Para Dios, la belleza del Reino está en la juventud. La juventud de Moisés hereda para la juventud de todos los tiempos su belleza. En él se recuerda cómo aún la belleza es un don a cuidar y un desafío a la santidad en la que los jóvenes deben crecer para encontrar la plenitud de la vida y puedan ponerse al servicio de Dios.
Como en los casos anteriores, Moisés corre peligro, está en riesgo de muerte, se encuentra en una orilla peligrosa. Pero el Señor lo cuidaría. En esta ocasión lo haría a través de los suyos, lo haría a través de otro joven. Un joven al servicio de otro joven. Es cuando aparece su hermana, una joven astuta, estaba atenta, sabía mirar. Era inteligente y propositiva y con una gran intuición retorna al seno familiar a su hermano de manera que crecería según los principios religiosos del pueblo de Israel. Ella es una gran protagonista en esta historia y a ella la historia de la Salvación le debe su continuidad.
Todas estas características vistas en su conjunto teológico indican que ella cuidaba a Moisés, no sólo por ser su hermano sino porque, siendo bello, veía en tal belleza la unción de un miembro de casa que había sido elegido para algo que quizá ni ella misma comprendería. Y no se equivocó. Estaba salvando al salvador y posterior liberador de sí misma, de los suyos, de su pueblo y su descendencia. La joven hermana de Moisés había evitado que la violencia y la muerte destruyeran el núcleo familiar y un ancla fundamental en la historia de la Salvación, así como la joven María cuidaba en su seno a su propio Salvador.
EL LENGUAJE DEL AMOR FAMILIAR
A Moisés lo había salvado, con dolor pero también con esperanza e inteligencia, el amor de casa, el amor de la familia. La juventud está llamada, quizá como el más grande de sus desafíos, a redescubrir en cada tiempo su belleza en el sentido más profundo y teológico de la expresión.
Su belleza es la belleza de la creación nueva y, por tanto, de la humanidad nueva que justamente sólo es posible construir con ellos, con sus ideales, sus sueños, sus fuerzas, su creatividad y con su sangre renovada, generosa y revitalizante. También ellos están llamados a ser jóvenes al servicio de los jóvenes y no permitir que se destruyan en núcleo de la sociedad y del pueblo de Dios: la familia.
Empezamos a rescatar a partir de ahora, una comunidad fundamental para que esto sea posible: la familia, el amor de la familia, el lenguaje del amor familiar, donde todos están atentos de todos de manera proactiva y re – creativa. El niño crecía, como crecerán Samuel, Juan y Jesús en el Evangelio de Lucas y tendrán que aprender a caminar sobre la orilla para permitir que en ellos se cumpla la voluntad de Dios siendo héroes de la historia, pero evitando cualquier referencia a su rol[7].
Finalmente hay un elemento narrativo fundamental que será encontrado muchas veces a lo largo de la Sagrada Escritura. Ante la tiranía, la violencia, la esclavitud brutal, ante el sometimiento y la muerte, Dios siempre hace surgir en la juventud la salvación, una esperanza nueva.
En la juventud, Dios trae en los más tenebrosos capítulos de la historia nuevos vientos de vida y renovación que vuelvan a dar a la humanidad el lugar de pueblo elegido y amado de Dios como sucedió en
Babel. Aquí son válidas las Palabras del Papa Franciscoa los participantes en el foro Internacional de Jóvenes, en Roma el Sábado 22 de junio de 2019:
¡Ustedes son el hoy de Dios, el hoy de la Iglesia! No sólo el futuro, no, el hoy. O la juegan hoy o perdieron el partido. Hoy la Iglesia los necesita para ser plenamente ella misma. Como Iglesia, ustedes son el Cuerpo del Señor Resucitado presente en el mundo. Quiero que recuerden siempre que ustedes son miembros de un único cuerpo, de esta comunidad. Están unidos el uno al otro y solos no sobrevivirían.
Se necesitan mutuamente para marcar, de verdad, la diferencia en un mundo cada vez más tentado por las divisiones. Piensen esto: En el mundo cada vez más son las divisiones; y las divisiones traen guerras, traen enemistad. Y ustedes tienen que ser el mensaje de la unidad. Que vale la pena andar por este camino. Solo caminando juntos seremos de verdad fuertes. ¡Con Cristo, Pan de Vida que nos da fuerza para el camino, llevemos la luz de su fuego a las noches de este mundo!
Gráfico 1. Los momentos claves de la infancia de Moisés
| Edicto | La madre de Moisés | La hermana de Moisés | La hija del Faraón | La orilla |
| Ex 1,22 | Ex 2,2. | Ex 2,4-7.8 | Ex 2,5.8 | Mc 2,13 |
Gráfico 2. Paralelismo entre la infancia de Moisés y la versión lucana de la infancia de Jesús
| A.T | MOISÉS | A.T | N.T |
| Ex 2,2 | Era hermoso | 1Sam 16,12 | |
| Ex 2,2 | La mujer concibió y dió a luz un hijo | Lc 1,31.36 | |
| Ex 2,2 | Tres meses | Lc 1,56 | |
| Ex 2,10 | Creció el muchacho | 1Sam 3,19 | Lc 1,80/2,51 |
CLICK PEDAGÓGICO
| VIDEO PARA NIÑOS | https://www.youtube.com/watch?v=O6h9SY_4oRA |
| PELÍCULA | https://www.youtube.com/watch?v=_cDcwP65Bgs |
| DOCUMENTAL | https://www.youtube.com/watch?v=CmqHDQnya28 |
| MOISÉS Y LA AYUDA DE DIOS | https://www.youtube.com/watch?v=2dx-HPFnLcs |
| EXÉGESIS Y TEOLOGÍA | https://revistas.javeriana.edu.co/files-articulos/TX/71%20(2021)/191069309016/index.html |
| LOS JÓVENES EN LA BIBLIA | www.teoeducando.com |
| DOSSIER | https://www.bibleclaret.com/comentario-es/vocacion-de-moises/ |
[1] Cf. J.L. Elorza, Drama y esperanza, 272.
[2] Cf. J.L Ska, Introducción al Antiguo Testamento, 52.
[3] Cf. B. Costacurta, Lascia andare il mio popolo, 7-19.
[4] No lo pone directamente al agua. El agua de mares o pozos se asociaba algunas veces, como imagen bíblica, al peligro de muerte. (Mt 4,18-20; Mt 14,22-33; En el sentido de la orilla Mt 4,13.
[5] Junto a la imagen del cesto que navega sobre las aguas corriendo peligro encontramos también el Arca de Noé (Gn 7,1ss); la barca de Jesús y los discípulos (Mt 8,23-27).
[6] Cf. Salesianos, Capítulo General XXIII, 95.
[7] M. Goodman, L’ultimo discorso di Mosé, 19.
