EL BUEN PASTOR
BUEN PASTOR. Catacumbas de San Calixto. Roma

EL BUEN PASTOR. Jn 10,1-18

PASTOR. Cuando Jesús se siente identificado con el Buen Pastor, “yo soy”, destaca su preocupación por ir a las ovejas perdidas, a aquellas que están en situaciones de riesgo, dolor, sufrimiento o muerte, las más débiles. Lo característico y distintivo de la caridad pastoral de Jesús no es la autoridad o el poder del pastoreo que ejerce sobre las ovejas, sino el profundo conocimiento e íntimo amor que tiene por ellas. TEOEDUCANDO

DE LA PERSPECTIVA BÍBLICA A LA TEOLOGÍA SALESIANA

INTRODUCCIÓN

Nos adentramos en un rasgo peculiar y fundamental de la Sagrada Escritura asumido bellamente por la espiritualidad salesiana: Cristo, el Buen Pastor. Las constituciones salesianas se refieren a Él en dos ocasiones:

Al leer el Evangelio, somos más sensibles a ciertos rasgos de la figura del Señor: su gratitud al Padre por el don de la vocación divina a todos los hombres; su predilección por los pequeños y los pobres; su solicitud en predicar, sanar y salvar, movido por la urgencia del Reino que llega; su actitud de buen pastor, que conquista con la mansedumbre y la entrega de sí mismo; su deseo de congregar a los discípulos en la unidad de la comunión fraterna[1].

Al descubrir los frutos del Espíritu en la vida de los hombres, especialmente de los jóvenes, da gracias por todo; al compartir sus problemas y sufrimientos, invoca para ellos la luz y la fuerza de su presencia. Se nutre de la caridad del Buen Pastor, cuyo testigo quiere ser, y participa en las riquezas espirituales que le ofrece su comunidad[2].

Los artículos resaltan la actitud del Buen Pastor que conquista con la mansedumbre, se entrega a sí mismo y nutre de la caridad a la Iglesia. ¿Quién es este Buen Pastor y de dónde viene?

PASTOR DE OVEJAS

רועה-צאן

El estudio, incluso científico, de la figura del Pastor de ovejas que ha trascendido hasta nuestros tiempos, (hasta las constituciones salesianas), implica un recorrido nada fácil y extenso. Aparece desde el libro del Génesis, cruza por los salmos, es tomada en los profetas, adquiere su máxima teología en los evangelios y la Iglesia se nutre de tan especial rostro.

Pretendemos por ahora realizar un paneo, un recorrido elemental, introductorio, centrado en la búsqueda de elementos esenciales a partir de los elementos bíblicos, que lleven a la comprensión de Cristo Buen Pastor en clave de la teología y espiritualidad salesiana[3].

Para adentrarnos, me permito recurrir a unas pocas líneas, muy científicas además de espiritual y pastoral, que nos regala el Instituto de estudios bíblicos de Israel[4]. Nos ofrece el punto de partida pertinente para este camino.

Un pastor es ro’eh-tzon רועה-צאן

“En el hebreo original de la Biblia, un pastor es ro’eh-tzon רועה-צאן, que se compone de dos palabras: ro’eh רועה «pastor» y tzon צאן «ovejas». La primera palabra ro’eh viene de la raíz RAH רעה, que en la Biblia hebrea está relacionada con el compañerismo y el afecto. Si se recuerda aquel mandamiento bíblico de «ama a tu prójimo como a ti mismo» de Mt, 22,39, en el hebreo original la palabra «tu prójimo», re’acha רעך, viene de la misma raíz. 

Esta palabra única y especial de la Biblia hebrea, ro’eh tzon, amante del rebaño, nos muestra que un pastor no era sólo un supervisor responsable, sino una figura paterna atenta, que cuidaba a su rebaño con un profundo sentido de amor. (Lo podremos entender de manera especial en el salmo 23 (22) y en el libro del profeta Ezequiel 34)[5].

El profeta Isaías nos dice que el pastor en sus brazos, junto a su pecho, llevará a los corderos (Isaías 40,11). El vínculo entre un pastor y su rebaño tiene todas las cualidades de una verdadera familia”[6].

La concepción hebrea del Pastor de las ovejas, ponen en evidencia su importancia en la vida de las antiguas comunidades tribales en doble sentido: El cuidado y el amor mutuo. El Pastor no cuida de las ovejas por lucro sino por amor, pues las considera prójimo, sentando las bases de la teología pascual que a lo largo de la Sagrada Escritura irá desarrollándose intensamente.

MI PASTOR:  רֹעֶ֣ה אֹתִ֔י. Gn 48,15b-16

Poco se recurre a este texto para deleitarse con la figura del pastor, que en esta perícopa es llamado con ternura mi pastor: רֹעֶ֣ה אֹתִ֔י.El texto de Gn 48,15 se ubica en la cuarta parte del libro del Génesis que narra la historia de José. Casi concluyendo, el autor sagrado quiere anotar la última voluntad de Jacob explicando porqué Manasés y Efraín, hijos de José, se han convertido en patriarcas de comunidades tribales con el mismo título que los propios hijos.

Él los ha sentado en sus rodillas, gesto tradicional de la época que indicaba la aceptación y adopción de estos hijos de José. Manasés, sin embargo, ha sido aventajado por la tribu de Efraín, pero Jacob quiere bendecir a José y, por tanto, a su descendencia. Es cuando entonces le bendice con las siguientes palabras:

El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abrahán e Isaac, el Dios que ha sido mi pastor desde que existo hasta el presente día, el Ángel que me ha rescatado de todo mal, bendiga a estos muchachos; sean llamados con mi nombre y con el de mis padres Abrahán e Isaac, y multiplíquense y crezcan en medio de la tierra.

Nos impresiona la lectura que desde el carisma salesiano es posible realizar de este verso. Rescatemos tres elementos:

Presencia: El escritor sagrado reconoce que, desde Abraham e Isaac hasta el presente, el pueblo de Dios ha caminado siempre en presencia de Dios. Él ha caminado con su pueblo, los ha guiado, cuidado, acompañado. Recordamos aquí cuando las constituciones salesianas en el artículo 39 afirma la presencia activa y amistosa … presencia que nos abre al conocimiento del mundo juvenil y el dinamismo de sus valores auténticos: la asistencia salesiana.

El educador, presente en el patio, hace presente a Dios que camina con su pueblo (los jóvenes) en medio de sus realidades, dolores y esperanzas. Tal presencia, afectiva y efectiva, que sana y salva, abriendo los senderos de su pueblo, se discierne en el corazón de Gn 48,15-16. Al concluir el primero de los libros bíblicos, el autor sagrado ha leído que, en medio de tanta dificultad y tribulación, el pueblo por Él amado es libre y vive gracias a la asistencia permanente de Dios.

Mi pastor: El modo como se percibe a Dios presente en medio de ellos tiene una connotación amorosa. El texto especifica la peculiar figura: el pastor, mi pastor. El autor sagrado siente como su propiedad espiritual al Señor que con entrega total por su rebaño les cuida.

Estos muchachos: Cuando se leen los momentos coyunturales de la historia de salvación, puede observarse cómo Yahvé y el mismo Jesús, se valen de los muchachos, los jóvenes, para resolver, enfrentar, iniciar, anunciar, desarrollar nuevas etapas redentoras dentro de esa historia[7]. No es la excepción en Gn 48,15. En ellos, los jóvenes hijos de José, Jacob está poniendo el presente y futuro del pueblo elegido de Dios. Entonces ¿Cómo es el pastor al que se refiere Jacob?

SALMO 22

EL SEÑOR ES MI PASTOR רֹ֝עִ֗י

Este salmo, el texto bíblico más leído y meditado de toda la sagrada Escritura, describe la seguridad que tiene un orante, cada uno de nosotros, de que Dios es su Pastor, mi pastor. Todo lo que el Señor hace por sus ovejas, era y es para los orantes bíblicos, una imagen del verdadero rostro de Dios, un poema que expresa la confianza plena de la creatura en su Creador.

No pretendemos realizar por ahora el análisis exegético del texto. Solamente resaltar las características fundamentales del Pastor en el salmo 23(22), aquel pastor que Jacob sentía como propio en Gn 48,15 y que va dando forma y centro a la teología salesiana y a la espiritualidad de Don Bosco. Un paneo de lo previamente dicho lo podemos organizar así:

Con Él a su lado, la oveja no tiene carencia de nada.Nada me faltaráv.1bProvidencialidad
Esta serena y en paz sin importar el tiempo.En verdes pastos me hace recostarv.2aEternidad (sacramentalidad)
Se siente segura.Me guía por cañadas segurasv.3Presencialidad
Honra su Nombre.Haciendo honor a su nombrev.3bGlorificación
Es libre.Nada temo porque tú vas conmigov. 4Sistema preventivo /Asistencia salesiana
Se sabe libre del mal porque sólo recibe el bien.Aunque fuese por valle tenebroso nada temeríav.4Da mihi coetera tolle
Las convoca.Preparas una mesa ante mív.5Eucaristía
Las elige.Perfumas mi cabezav. 5bSantificación
Les demuestra su paternidad/maternidad.Bondad y amor me acompañanv. 6a“Hazte amar, antes que temer
Les hace partícipe del lugar donde vive.Habitaré en la casa de Dios un sinfín de díasv.6bResurrección

Como observamos, abundantes son los elementos que es su armonía narrativo – teológica se hallan en el Buen Pastor presentado en el salmo. Comprimir la paternidad del Buen Pastor a una comodidad espiritual y a una estabilidad meramente existencial ante los peligros materiales que asechan, bien sea a la persona que, a la comunidad, sería un grave reduccionismo de que lo busca presentarnos del Padre celestial el salmista.

Él es consciente que hay y habrá carencias, que hay peligros y lugares donde no hay pradera sino desierto, donde no hay sombra sino sol, donde no hay agua sino resequedad. Que hay lugares peligrosos con animales voraces que ponen en riesgo la vida de cada oveja y la estabilidad del rebaño. El autor del salmo es diáfano al mostrar que hay tendencia a la dispersión y desobediencia.

Ante las asechanzas del peligro, el temor puede invadir y traicionar el actuar del alma y que sin la presencia del Pastor, no hay guía ni claridad del camino.

Por sí solas las ovejas corren peligros físicos, sicológicos, morales y espirituales. Hay riesgos que acercan demasiado a la muerte. Si la oveja desconoce todo esto rechaza al pastor, rechazando como consecuencia su propia salvación.

El salmo 23(22) recoge la dialéctica del Pastor – rebaño. La hermosura del texto bíblico no radica solamente en lo grandioso que es Dios, como un Pastor bueno, sino en la conciencia que tiene la oveja (el salmista, el cristiano, el salesiano) de lo catastrófica que sería la vida sin Él, de quien debe sentirse cada vez más necesitado y amado.

POR FALTA DE PASTOR מֵ אֵ֣ין רֹעֶ֔ה

Ezequiel 34

La palabra de Yahvé me fue dirigida en estos términos: Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel, profetiza. Dirás a los pastores: Así dice el Señor Yahveh: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar el rebaño?

Vosotros os habéis tomado la leche, os habéis vestido con la lana, habéis sacrificado las ovejas más gordas; no habéis apacentado el rebaño.  No habéis fortalecido a las ovejas débiles, no habéis cuidado a la enferma ni curado a la que estaba herida, no habéis tornado a la descarriada ni buscado a la perdida; sino que las habéis dominado con violencia y dureza.

Y ellas se han dispersado, por falta de pastor, y se han convertido en presa de todas las fieras del campo; andan dispersas.   Mi rebaño anda errante por todos los montes y altos collados; mi rebaño anda disperso por toda la superficie de la tierra, sin que nadie se ocupe de él ni salga en su busca.  

Por eso, pastores, escuchad la palabra de Yahveh: Por mi vida, oráculo del Señor Yahveh, lo juro: Porque mi rebaño ha sido expuesto al pillaje y se ha hecho pasto de todas las fieras del campo por falta de pastor, porque mis pastores no se ocupan de mi rebaño, porque ellos, los pastores, se apacientan a sí mismos y no apacientan mi rebaño; Reclamare mi rebaño de sus manos y no dejare más que apacienten mis ovejas.   Así los pastores no volverán a apacentarse a s mismos. Yo arrancaré mis ovejas de su boca y no serán más su presa.

A la ternura con que Jacob se refería al pastor en Gn 48,15, y con el hermoso semblante que el salmista describe en el salmo 23(22) cuya poética conquista a cualquier lector y creyente, se opone el comportamiento de pastores que son fuertemente criticados por el profeta Ezequiel en el capítulo 34. El contraste entre Yahvé como pastor, y lo que sucede con los pastores del momento es impresionante, crítico y doloroso.

La experiencia del pastor que conduce y guía a su rebaño estaba profundamente arraigada en la vida del pueblo de Israel desde sus comienzos[8]. La relación entre pastor y rebaño no era solo lucrativa basada en el interés económico y el provecho que podía sacarse de las ovejas con la producción de la venta de la lana, la leche y la carne.

Por el contrario, los pastores sabían lo que significaba e implicaba cuidar las ovejas: Desplazarse cada día buscando pastizales para darles de comer, apacentarlas, llevarlas a fuentes de agua fresca, hacerlas descansar, está atento del peligro para protegerlas, llamarlas cuando era necesario el desplazamiento y cuidarlas en todo momento del día.

Ezequiel conoce bien la figura del Pastor. El pastor sentía el deber de custodiar infatigablemente a los corderos más débiles.  De este modo, en el mundo bíblico, entre el pastor y su rebaño se establece una relación prácticamente personal, la oveja es prójimo del pastor ro’eh tzon. Día tras día se la pasan juntos observándose mutuamente.

El pastor termina conociendo cada oveja y cada oveja lo reconoce, distingue su voz, se entretiene con ellas y con muchísima frecuencia les habla. Se entabla así una relación reciproca de cariño, a tal punto que el pastor es capaz de arriesgar su vida por defenderlas de los lobos y de los salteadores.

Precisamente porque la relación entre el pastor y sus ovejas representa una de las imágenes más estrechas, la Escritura lo utiliza como parámetro para explicar la relación entre gobernantes y pueblo en Israel.  El pastor en Palestina era responsable de las ovejas: si algo le pasaba a cualquiera de ellas, él tenía que demostrar que no había sido culpa suya.

El pastor debía arriesgase por salvar todo lo que pudiera de su oveja, aunque sea las patas o la punta de las orejas. Es por eso mismo que el profeta Ezequiel hace fuertes denuncias contra los pastores irresponsables de Israel.

Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos y no han apacentado a mi rebaño.

No habéis fortalecido a las ovejas débiles, no habéis cuidado a la enferma ni curado a la que estaba herida.

No has traído a la oveja descarriada ni buscado a la perdida, sino que el dominado con violencia y dureza.

Dios mismo sollozando, lastimado por cuanto observa de la negligencia del pastor, expresa la situación del rebaño:

Las ovejas se han dispersado por falta de pastor, y se han convertido en presa de las bestias del campo, mi rebaño anda errante por todas partes, disperso por toda la tierra. Los pastores no han cuidado las ovejas débiles o enfermas y en cambio sacrifican a las gordas para beneficiarse de su carne. No se preocupan por buscar a las perdidas, y las tratan con crueldad.

Encontrándose con este texto no puede evitarse la pregunta. ¿Qué profetizaría el Señor de nosotros cristianos, creyentes en la fe, bautizados, religiosos y consagrados? ¿En qué condiciones está nuestro rebaño, nuestros jóvenes, las personas con las cuales vivimos día a día y que el Señor pone en las manos de cada uno para cuidarlos, llevarlos a verdes y tranquilos pastos?

Los pastores son para el profeta un fracaso, salteadores de mala fe, irresponsables de la tarea recibida, pecadores e incluso delincuentes que por la ley del momento pueden ser ajusticiados. Entonces, para cerrar con broche de oro, Ezequiel nos muestra a Yahvé como el verdadero Pastor que se hará cargo de su pueblo mientras da el golpe final al mal comportamiento de los negligentes pastores.

Reclamaré mi rebaño de sus manos y no dejare más que apacienten mis ovejas. Así los pastores no volverán a apacentarse a sí mismos. Yo arrancaré mis ovejas de su boca y no serán más su presa.

La trágica realidad para Ezequiel es que el peligro más grande no está sólo en el mundo, fuera del territorio del rebaño, en la aparición de lobos, animales peligrosos y ladrones, sino en el mismo pastor, quien debería cuidarlas y dar la vida por ellas, pero las abandona. Una vez más, viendo el peligro de su pueblo, Dios lo asiste enviando a su Hijo, el elegido, el Cristo Buen Pastor: Jesús.

Jn 10, 1-18 YO SOY EL BUEN PASTOR

ἐγώ εἰμι ὁποιμὴν ὁ καλός

Conocemos el texto del Buen Pastor del evangelio de San Juan:

Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por las ovejas.

Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye, y el lobo las arrebata, y esparce las ovejas. Así que, el asalariado, huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.

Jesús se identifica con el pastor «Yo soy el buen pastor» ἐγώ εἰμι ὁ ποιμὴν ὁ καλός (v.11a). Literalmente la expresión griega se traduce como Yo soy el pastor, el bueno. Bueno traduce el adjetivo griego καλός, que no reduce la actitud pastoral a la simple mansedumbre o afabilidad sino que, en el contexto del Nuevo Testamento, indica la totalidad con la que se ejecuta una acción, acción que es llevada a su plenitud.   

En el uso de este adjetivo que realiza San Juan, kalós se refiere siempre a Jesús y a la misión ministerial que Él realiza resaltando la obra salvífica llevada por el Pastor mesiánico a su culmen, dando la vida por las ovejas abandonadas que proféticamente defendió Ezequiel. La afirmación dar, merece aquí una precisión esencial.

Es común encontrar que Jn 10,11b se traduce generalmente como El buen pastor da la vida por las ovejas, pero la forma más precisa es el Buen Pastor dispone (títhêmi) de su vida en favor de sus ovejas (11b) lo que da toda la fuerza teológica a la intención narrativa de Juan para presentar a Cristo como redentor de su rebaño.

Esta cualidad del Pastor mesiánico contrasta con la del pastor ladrón, descrito ampliamente por Ezequiel 34, que se comporta como un jornalero (v.12a). Esa es la imagen de contraste que Juan utiliza para resaltar la figura del pastor verdadero. El ladrón, misthôtos, cuando ve venir al lobo entra en el terror, piensa sólo en sí mismo y en salvarse a sí mismo, las abandona y huye. El lobo las arrebata, las dispersa y las asesina (Cf.v.12b).

El lobo no es tampoco una figura ocurrente y casual en Jn 10,1-18. No sólo describe el peligro al que están expuestas las ovejas y el mismo pastor que las cuida. El verbo dispersar (v.12), utilizado frecuentemente por los profetas durante el exilio, evoca el pasado peregrinante del pueblo de Israel marcado por la violencia, el dolor, la guerra, el sufrimiento y la trasgresión de la fe en el único Dios.

Jesús ama a sus ovejas, dispone de su vida para que estén a salvo del maligno, las conoce absolutamente (ginôskein). Esta relación amorosa y profunda la hemos reflexionado precedentemente con amplitud.

Cuando Jesús se siente identificado con el Buen Pastor, “yo soy”, destaca su preocupación por ir a las ovejas perdidas, a aquellas que están en situaciones de riesgo, dolor, sufrimiento o muerte, las más débiles. Lo característico y distintivo de la caridad pastoral de Jesús no es la autoridad o el poder del pastoreo que ejerce sobre las ovejas, sino el profundo conocimiento e íntimo amor que tiene por ellas. El P. Mario Peressón, en la lectura que él, en su quehacer teológico, realizaba de esta perícopa sustraía dos rasgos importantes del Buen Pastor que son sin duda los más acertados:

La mirada compasiva de Jesús: La mirada de Jesús es penetrante; por ella el sufrimiento de otro llega hasta su corazón al punto de conmoverse visceralmente por la situación. Los ve como ovejas sin pastor y por lo mismo necesitados de acogida, de comprensión y de ayuda.

La acción misericordiosa de Jesús: a la mirada compasiva de Jesús sigue su acción misericordiosa. Él responde siempre al abatimiento de la gente que lo sigue, atendiendo a sus necesidades vitales con una acción concreta y eficaz: dándoles abundantemente el alimento de su enseñanza y multiplicando el pan para saciar el hambre[9].

EL BUEN PASTOR EN LA TEOLOGÍA SALESIANA

La mirada compasiva y la acción misericordiosa de Jesús son signo de que el Reino de Dios ha llegado y está presente en medio del rebaño. Entre estos rasgos aparece uno que es nuclear en nuestra espiritualidad pues se vuelve su método concreto: la amabilidad como principio y método educativo. Las constituciones definen así la amabilidad salesiana:

Enviado a los jóvenes por Dios, que es todo caridad, el salesiano es abierto, cordial y está dispuesto a dar el primer paso y a acoger siempre con bondad, respeto y paciencia. Su afecto es el de un padre, hermano y amigo, capaz de suscitar correspondencia de amistad: es la amabilidad tan recomendada por Don Bosco.

Para Don Bosco, la amabilidad, la bondad, se constituían en el método educativo de su pedagogía. Es el camino, la vía para alcanzar la meta que él se propone a través de la educación: formar al creyente, al seguidor de Jesús, comprometido con el cambio en la Iglesia y la sociedad. La caridad pastoral que inspira, motiva y condensa la acción educativa salesiana, se traduce en amabilidad. Ella es el alma de la pedagogía salesiana, porque se inspira en Cristo Buen Pastor.

Valdría la pena recordar aquí aquella pregunta que le hicieron en alguna ocasión a Don Aufray. ¿Cuál es la clave del éxito de la pedagogía de Don Bosco? A esto él responde: la mitad del éxito de la pedagogía de Don Bosco está en su sonrisa. Un rostro amable, sonriente, de alegría y plenitud que expresa una vida alegre, no frustrada ni reprimida, el saludo, la palabrita al oído, la iniciativa de salir al encuentro del joven con espontaneidad.  Y la otra mitad, responde, está en su amistad con Dios.

La presencia de Don Bosco irradiaba la presencia de un Dios hecho hombre a la medida de ellos; padre, amigo y maestro de camino. Con toda razón llaman a la pedagogía de Don Bosco la pedagogía del corazón, el método del amor. Para Don Bosco, la educación es un acto de amor.

Cuando los educadores no aman, a diferencia del Buen Pastor que es capaz de dar, de ofrendarse por su rebaño, sino que pasan a ser funcionarios de la educación, ajenos al mundo de los jóvenes, cuando intervienen solo para amenazar o aparentar que están ahí, motivan a los jóvenes para que se encierren en sí mismos ante la propuesta educativo – pastoral y se alejan. En ese momento fracasa la propuesta educativa.

La Juvenum Patris[10] tiene un texto muy diciente al respecto: “El educador auténtico, como Don Bosco, participa en la vida de los jóvenes, se interesa por sus problemas, procura entender cómo ven ellos las cosas, toma parte de sus actividades deportivas, culturales, de su presencia en el patio y en la calle. Donde estén reunidos, allí va el salesiano, está en sus conversaciones como amigo”.

Los jóvenes valoran inmensamente nuestra presencia en medio de ellos, la presencia del Pastor en medio y con los jóvenes, no sólo al lado de los jóvenes, como un espectador pasivo.

Una presencia afectiva y efectiva que le permite comprender que son amados, acogidos, comprendidos, escuchados, de manera que sienten la necesidad de corresponder al educador, que no ha de mostrarse a sí mismo sino debe tener el cuidado de presentarse como testigo y testimonio de Cristo, el Buen Pastor que les ama. Es allí donde ellos abren las puertas de su corazón y donde entra el educador para darles a conocer a Jesucristo Resucitado[11].

Es un amor reciproco, corresponsable, interpersonal, que en nombre de Dios salva, con la conciencia previa en la que se comprende que ellos también nos están salvando. Repetía en sus conferencias el P. Fernando Peraza: la gratuidad es correspondida con gratitud. Cuando no un joven, o algunos jóvenes, sino los jóvenes, dan gracias por lo que han recibido, se experimenta una alegría inexpresable, es lo mejor que le puede pasar a un salesiano.

Para Don Bosco, un presbítero es sacerdote cuando, tal y como lo experimentó en su vida y como quiere a sus salesianos, tiene hambre y sed del Reino y se deja invadir por la caridad del Buen Pastor, quemándose completamente por sus ovejas”.[12]

EL BUEN PASTOR QUE SE HACE PROYECTO DE VIDA

Con todo lo previamente dicho, la tan famosa palabra Pastoral, no debe ser asumida como un duplicado de actividades que se realizan con un toque de teatralidad en las dinámicas parroquiales o de la Iglesia en general. La Pastoral no es un modo de hacer sino de ser, de vivir, vivir como el Buen Pastor, ser como el Buen Pastor, ser testigos y testimonio de Jesús que nos conduce a verdes praderas ayudando en el proyecto del Reino a llevar a los que Dios nos entrega en el camino para acercarlos a Él, a la pradera pascual donde se participa de la Resurrección de Cristo. 

Ser como el Buen Pastor, para ser en su Nombre pastor bueno que se da, que dispone de su vida por amor al prójimo, debe encarnarse en un proyecto de santidad concreto que el proyecto de vida de los salesianos ha interpretado así:

[La actitud del buen pastor se gana los corazones con la mansedumbre (bondad salesiana) y la entrega de sí mismo hasta la cruz (ascesis de cada día): Yo soy el buen pastor, el buen pastor da la vida por las ovejas (Jn 10,11) aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón (Mt 11, 29).

Aquí tenemos un llamamiento a la bondad corno característica de nuestro espíritu: llega hasta la abnegación de sí mismo. De Cristo buen pastor, Juan Bosco aprende, desde el sueño de los nueve años, el secreto del éxito en la educación: «Estos amigos tuyos no te los ganarás a golpes, sino con la mansedumbre y la caridad»[13].

Eugenio Cenia cita el siguiente hermoso testimonio de una persona tras un encuentro con Don Bosco: «Don Bosco – pensé — es el retrato vivo del Nazareno: dulce, manso, bondadoso, humilde, modesto. Así, así debería de ser Jesús»[14]. La abnegación salesiana se manifiesta en una entrega de sí llena de renuncia y mortificación. «Las espinas del suelo, en el sueño de la pérgola, significan, los afectos sensibles, las simpatías o antipatías humanas que distraen al educador de su verdadero fin, lo hieren, lo detienen en su misión y no le dejan, seguir adelante[15]

El salesiano, hombre de fe, consciente de que tiene que ser testigo del Buen Pastor, acude a la acción movido por la caridad pastoral de Cristo y sostenido por los valores espirituales que vive en comunidad. Son las dos fuentes en que se alimenta continuamente el apóstol.

Hay que recordar el esfuerzo de cada uno por verificar constantemente su fidelidad a estos dos imprescindibles puntos de referencia; pero es también importante subrayar el deber de la comunidad de ofrecer realmente a cada uno la posibilidad de encontrarse con Dios.[16]]

EL BUEN PASTOR. AUTOR: P. FRANCISCO ENRIQUEZ. SDB.

CONCLUSIÓN

Un segundo bastará para que el lobo llegue como hierba agradable.

Un segundo querrá el corazón para que la desobediencia alimente el ego y la soberbia.

Un segundo tomará la vista para desviar la mirada al otro lado del camino.

Un segundo será suficiente para que el Maligno logre destruir letalmente a la oveja y al rebaño.

Un segundo necesita el corazón para pedir perdón cuando hayamos lastimado el rebaño.

Un segundo tardará tu misericordia para abrazarlos y volvernos al rebaño y al camino.

Que no falte nunca en el sendero y en el descanso la presencia salvadora del Pastor.

Que su mirada pueda a lo largo del horizonte observar la asechanza del maligno:

Que su callado destruya con el golpe del Espíritu a la serpiente antigua que venenosa busca la muerte de la gracia en el corazón de la Iglesia y los cristianos.

Que su voz nos lleve a Él para gozar de la paz pascual:

Que sus pies nos conduzcan a las fuentes del agua pura y a los verdes prados de la resurrección.

Que podamos ser para los que están a nuestro lado el Buen Pastor que mira con dulzura, acoge con bondad, trata con amabilidad, educa con caridad, guía con santidad, y dispone de su vida para Gloria de Dios y salvación de las almas.

CLICK PEDAGÓGICO

IMAGENEl Buen Pastor, catacumbas de San Calixto[17]https://anamariabrandolini.wordpress.com/2025/05/04/el-buen-pastor-en-las-catacumbas-romanas/
REFLEXIÓN EN ESPAÑOLLectio Jn 10, 1-10. Fidel Oñorohttps://www.youtube.com/watch?v=mfwsLJifJ9U&t=74s
REFLEXIÓN EN ITALIANOJn 10.1-18. Giorgio Zevini, sdb.https://www.youtube.com/watch?v=p5Mep3-VDVc
LA PERSPECTIVA SALESIANACesare Bisolli, Pontificia Universidad Salesiana[18], Roma. Revista Misión joven[19].https://pastoraljuvenil.es/misionjoven/yo-soy-el-buen-pastor-el-buen-pastor-ofrece-la-vida-por-las-ovejas-jn-1011/
LA VOZ DEL PAPAHomilía del Papa Francisco[20]https://www.youtube.com/watch?v=ZIzUwzAXW1g
CANTO PARA NIÑOSValivánhttps://www.youtube.com/watch?v=OGtltXem67o&list=RDOGtltXem67o&start_radio=1
CANTO 1Hermanas de los pobres.https://www.youtube.com/watch?v=87nbrwNZmOk&list=RD87nbrwNZmOk&start_radio=1
CANTO 2Grupo AXXIShttps://www.youtube.com/watch?v=V6KkGKWdRAk&list=RDV6KkGKWdRAk&start_radio=1
CANTO 3 https://www.youtube.com/watch?v=AbxkU89TKjo&list=RDAbxkU89TKjo&start_radio=1
TESTIMONIOP. Luigi Bolla sdb. Misionero Salesianohttps://www.youtube.com/watch?v=pOklUfq5Cew

[1] Art. 11. Constituciones Salesianas.

[2] Art. 95. Constituciones Salesianas.

[3] www.teoeducando.com

[4] https://israelbiblicalstudies.com

[5] N.T

[6] https://lp.israelbiblicalstudies.com/lp_iibs_biblical_hebrew_biblical_shepherd-es.html?cid=60117&commChannel=1&stid=6041988&hash=f3d03b21b114aaed42a9b5c3455e072e&_at=0.3.9723656

[7] Cf. VILLALOBOS QUEVEDO, Diego, el Dios de los jóvenes, acercamiento bíblico a los jóvenes de la Sagrada Escritura, PUG, Roma, 2020.

[8] PERESSÓN, Mario, Educar con el corazón de Don Bosco, Kimpres, Bogotá, 2010, 259

[9] PERESSÓN, Mario, Educar con el corazón de Don Bosco, Bogotá, 2020.

[10] www.vatican.va

[11] Art.34. constituciones salesianas.

[12] https://salforpe.com/

[13] MO, 23.

[14] MB XIV,479.

[15] MB III,35.

[16] (cf. Reglamentos 1-69).

[17] https://www.catacombesancallisto.it/es/index.php

[18] https://www.unisal.it/

[19] https://pastoraljuvenil.es/misionjoven/

[20] www.vatican.va

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MARÍA AUXILIO DE LOS CRISTIANOS

MARÍA INMACULADA Y AUXILIO DE LOS CRISTIANOS 24

MARÍA AUXILIO DE LOS CRISTIANOS. Desde la cruz Jesús nos auxilia con aquellas palabras cargadas de ternura y despojo. Mujer, he ahí a tu hijo; hijo, he ahí a tu madre" (Juan 19,26-27). Jesús nos auxilia poniéndonos en brazos de su madre, la mujer, Ella, la Inmaculada, el auxilio tierno, materno y femenino de Dios. TEOEDUCANDO.
DON BOSCO, el Santo de los muchachos, había cumplido aquella promesa, cuando en riesgo de muerte, ellos oraron tanto que le salvaron la vida: "He prometido que hasta mi último aliento será por los jóvenes". Estaba anciano, su cuerpo demacrado peor su sonrisa no desaparecía. Llegaba aquel 31 de enero de 1888 el momento de llevar el carisma salesiano al mundo de la Pascua para dar gloria a Dios y salvar a la juventud.

DON BOSCO: EL SANTO DE LOS MUCHACHOS. Enero 31

DON BOSCO, el Santo de los muchachos, había cumplido aquella promesa, cuando en riesgo de muerte, ellos oraron tanto que le salvaron la vida: "He prometido que hasta mi último aliento será por los jóvenes". Estaba anciano, su cuerpo demacrado peor su sonrisa no desaparecía. Llegaba aquel 31 de enero de 1888 el momento de llevar el carisma salesiano al mundo de la Pascua para dar gloria a Dios y salvar a la juventud.
Jesús es la luz del mundo, Él entra hasta lo más profundo de nuestro corazón, de sus tinieblas y penumbras para transformar la oscuridad en claridad, el llanto en alegría, el miedo en certeza. El cristiano tiene la responsabilidad de permitir la entrada de esa Luz para transmitirla a sus semejantes particularmente aquellos que agonizan en vida por la ausencia de Dios.

SAL Y LUZ DEL MUNDO Mt 5,13-16

Jesús es la luz del mundo, Él entra hasta lo más profundo de nuestro corazón, de sus tinieblas y penumbras para transformar la oscuridad en claridad, el llanto en alegría, el miedo en certeza. El cristiano tiene la responsabilidad de permitir la entrada de esa Luz para transmitirla a sus semejantes particularmente aquellos que agonizan en vida por la ausencia de Dios.