SAN ÓSCAR ROMERO, Marzo 24.
ROMERO era un hombre de Dios, un hombre de oración, de obediencia y amor por la gente. Rezaba mucho… Y fue duro consigo mismo, ligado a una antigua espiritualidad hecha de sacrificios…Tuvo una vida espiritual» lineal», a pesar de su carácter no fácil, estricto consigo mismo, intransigente, atormentado. Pero en la oración encontraba el descanso, la paz y la fuerza. TEOEDUCANDO.