YUGO DE LA CRUZ
AUTOR: FABIÁN PINZÓN

SABIDURÍA METÓDICA. EL YUGO DE LOS QUE ESTÁN AGOBIADOS. Mt 11,35-40

YUGO. Anticipo de la agonía de la cruz, Jesús sufre, siente el dolor frustrante de una palabra de vida rechazada por corazones que se han dejado envolver por la prepotencia científica, el narcisismo humano, la divinidad autorreferencial de los que creen saberlo todo y sobre todos, embriagados por el poder, al final la muerte del alma. TEOEDUCANDO
Jesús exclamó: «¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.

El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre; nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera».

DVQ.SDB

ROSTRO TEOLÓGICO: EL YUGO DEL FRACASO

La perícopa nos ubica en un momento particular del ministerio de Jesús. Él está golpeado emocionalmente, experimenta “un fracaso”, vive el rechazo, la crítica, la negación de la gente con la que se ha encontrado a lo largo de sus recorridos. Ha sido criticado por la institución religiosa de su tiempo, rechazado por la llamada región del lago donde ha venido desarrollando su labor mesiánica y de algún modo, excluido por una generación que Él mismo define de niños caprichosos.

Este escenario nos pone frente a dos realidades muy actuales en los tiempos de la Iglesia de hoy. La dificultad, muchas veces desmoralizante que viven quienes contracorriente al mundo anuncian el Evangelio, y del otro lado, aquellos que con escepticismo, incredulidad, indiferencia, fanatismo o ausentismo escuchan el mensaje kerigmático, pero lo rechazan porque les incomoda o lo desean adaptar a sus criterios humanos.

Anticipo de la agonía de la cruz, Jesús sufre, siente el dolor frustrante de una palabra de vida rechazada por corazones que se han dejado envolver por la prepotencia científica, el narcisismo humano, la divinidad autorreferencial de los que creen saberlo todo y sobre todos, embriagados por el poder, al final la muerte del alma.

CRITERIO TEOLÓGICO: EL YUGO EN LA LÓGICA DE DIOS

¿Cómo asume Jesús esta realidad? ¿A qué criterio (kritḗrion) salvífico recurre para reinterpretar desde el plan divino del Padre aquello que vive en medio de los suyos?

Jesús da un giro, una inversión ministerial, un cambio pastoral, se asombra (asombrado de Dios), abre su interioridad al Padre logrando comprender lo que es el Padre y su actuar divino. Jesús antes que renegar, alaba al Creador.

 El espacio del anuncio, del kerigma, de su interioridad espiritual y de su acción pastoral es ahora ocupada por los favoritos de Dios: los humildes, los enfermos, los niños, los excluidos, los que sufren, los pequeños a quienes ha revelado las cosas del cielo. Ellos en el silencio de las circunstancias han sido los pilares ocultos de la historia, han entendido la misericordia de Dios y se han dejado envolver por ella. Jesús comprende la lógica de Dios y sabe que su ternura empieza con los más humildes.

CRITERIO EDUCATIVO: DEL YUGO DE LA LEY AL MANDAMIENTO DEL AMOR

El alma humana necesita la caricia de Dios, el afecto misericordioso de Dios. Jesús asume el “método misericordioso del Padre”. Miserere (miseria, miserablesa) – cordes (corazón): asumir en mí corazón la miseria del otro.

Jesús asume en su espalda el yugo de cada ser humano, de cada hermano suyo en el Padre, de cada uno de aquellos que el Padre le ha encomendado. Por ello pide que vayamos a Él (vengan a mí) para que sea Él quien nos libere del peso esclavizante del yugo (y yo les aliviaré). Hay un intercambio: dame tu yugo y Él (Jesús) nos da el suyo.  El yugo de Jesús (la cruz) levanta, libra, oxigena, sana, es un yugo de vida, es de resurrección. En cambio, las cruces propias, o las del mundo, ahogan, enferman, conducen a la muerte.

La Iglesia está llamada a educar al santo pueblo de Dios para que cada creyente, bautizado, desde la conciencia de su fe, desde la mirada compasiva de Jesús y desde la acción misericordiosa de Jesús sea signo y portador del amor de Dios a su prójimo, especialmente a los más pobres.

Desde la catequesis, las homilías, la educación religiosa, la promoción de la fe desde los medios comunicativos, la liturgia, los sacramentos especialmente el de la reconciliación, la caridad misma, la Iglesia tiene el deber de educar en la fe y evangelizar desde la fe para que se forme en el discípulo de Jesús, el misionero capaz de actuar en el mundo desde la misericordia divina. A esto nos invita Jesús en este texto del Evangelio.

Como en toda la Palabra de la Escritura Sagrada, si el seguimiento de Jesús no se concreta en la caridad con su prójimo, una vez más prevalecerá el fracaso kerigmático que hiere el corazón mismo del Señor. En la Biblia el yugo es la ley, en boca de Jesús es el amor, el amor que pasó por la cruz.

RESPUESTA PROFÉTICA: EL SECRETO DE JESÚS

La cruz no es solo el martirio, la dificultad o la adversidad, es ante todo el AMOR que se pone ante la situación adversa, amor que hace trasferir la situación de la muerte a la situación de vida.

Vengan a mí… Este no es un nuevo sistema de pensamiento, una ideología o nueva moralidad. Es el consuelo de vivir. Anunciar a Jesús es equivalente a consolar la vida, restaurarla, ponerse en pie con gozo, rebosantes de vida y belleza. Nuestras dificultades deben convertirse en experiencias de libertad, la libertad que viene de Dios y no su tumba. La muerte nunca es la respuesta de Dios ante el dolor humano y el sufrimiento: donde aflora el dolor humano, Dios hace aflorar la vida, Dios se revela con la manifestación de su presencia y su amor.

Ahí adquiere sentido el verso 22 de esta perícopa, allí está el secreto de Jesús.  Aprendan de mí que soy manso. Se trata de acogerse al amor de Dios, que es siempre vida nueva. ¿Qué es lo nuevo? La escuela de vida restaurada y renovada por la ternura combativa de Dios. Mi manera de vivir debe reconfortar al que está a mi lado, de lo contario mi vida creyente y discipular no es una vida que se acoge en Jesús ni que actúa desde Jesús.

El profeta es en este caso aquel que se hace humus, reconoce su condición terrenal, finita, limitada, sacada del suelo que Dios toma para dar nutriente, alimento, fuerza a la vida de quien entra en contacto conmigo. Ante las dificultades el discípulo de Jesús responde proféticamente con la humildad y comunica como profeta el evangelio desde esa misma condición de humildad, de humus fecundado por el Amor de Dios. La humildad no es de ningún modo humillación. Al contrario, implica claridad, verdad, capacidad de obrar libremente, con paz inaudita, libre del propio ego obrando al ritmo de Jesús.

YUGO EN LOS TIEMPOS DE JESÚS

CLICK PEDAGÓGICO

[1]

¿QUÉ ES EL YUGO EN LA ESCRITURA?https://www.gotquestions.org/Espanol/yugo-en-la-Biblia.html
PARA NIÑOShttps://www.youtube.com/watch?v=8U9ZsGZpVgA
LECTIOhttps://www.youtube.com/watch?v=PbJfGwFFB9E
CANTOhttps://www.youtube.com/watch?v=s8ejAachYPo&list=RDs8ejAachYPo&start_radio=1
EN ITALIANO https://www.youtube.com/watch?v=UJWC6u66XRU

[1] www.teoeducando.com

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