LUIS VARIARA SDB

HagiografíaAMIGO DE LOS ENFERMOS DE LEPRA. 15 ENERO

Una noche de niebla invernal en el Oratorio de Valdocco, en Turín. Ochocientos muchachos gritan, se persiguen jugando frenéticamente y armando una alegre barahúnda. Uno de aquellos muchachos, Luis Variara, escribió: "De repente, de una y otra parte se oyó gritar: ¡Don Bosco! ¡Don Bosco! Instintivamente todos nos lanzamos hacia él. Lo rodeamos como un enjambre de abejas. Don Bosco se mostraba exhausto de fuerzas. En ese momento yo pude ponerme en posición tal de verlo a mi gusto. Me acerqué lo más que pude y vi que levantando su cariñosa mirada la fijó por largo tiempo sobre mí. Aquel día fue uno de los más felices de mi vida.