DON BOSCO, el Santo de los muchachos, había cumplido aquella promesa, cuando en riesgo de muerte, ellos oraron tanto que le salvaron la vida: "He prometido que hasta mi último aliento será por los jóvenes". Estaba anciano, su cuerpo demacrado peor su sonrisa no desaparecía. Llegaba aquel 31 de enero de 1888 el momento de llevar el carisma salesiano al mundo de la Pascua para dar gloria a Dios y salvar a la juventud.

Teología salesianaDON BOSCO: EL SANTO DE LOS MUCHACHOS. Enero 31

DON BOSCO, el Santo de los muchachos, había cumplido aquella promesa, cuando en riesgo de muerte, ellos oraron tanto que le salvaron la vida: "He prometido que hasta mi último aliento será por los jóvenes". Estaba anciano, su cuerpo demacrado peor su sonrisa no desaparecía. Llegaba aquel 31 de enero de 1888 el momento de llevar el carisma salesiano al mundo de la Pascua para dar gloria a Dios y salvar a la juventud.