Teología bíblicaCONVIÉRTANSE Mt 4,12-23

La conversión, cambio esencial y radical, indica directamente una dinámica interior, como la de un vaso con agua lleno de agua sucia, por tanto, quieta, muerta, estancada, que se coloca bajo la caída de una fuente de agua pura. El agua limpia entrará poco a poco, en el ejercicio de su movimiento, al vaso con agua impura e irá sacando de él el agua sucia, hasta limpiar totalmente el interior del recipiente. Este movimiento no depende del vaso, sino de la fuente.