"ERES PRECIOSO A MIS OJOS Y YO TE AMO" Is 43,4

MÉTODO MESTERS 02

Mesters ha abierto un camino de lectura de la Escritura a partir de la riqueza de los pueblos, de las culturas, de las realidades concretas de los diversos grupos humanos a los cuales el Señor se ha revelado como amigos. (Dei Verbum). Método Mesters. Él plantea en la lectura de la Biblia, la relación e interacción de 3 elementos: la Palabra de Dios (texto) la comunidad (contexto), la vida (pretexto).

LECTURA ORANTE DE LA PALABRA

INTRODUCCIÓN

MÉTODO MESTERS. Es otro de los métodos orantes de la PALABRA DE DIOS.

MÉTODO MESTERS. ORAR LA PALABRA DESDE LA VIDA, LA CULTURA ILUMINADA POR JESÚS

América Latina, en el camino de fe vivido desde la recepción del Evangelio, ha vivido también un camino hermenéutico de la Palabra de Dios y de los evangelios. En Brasil, Carlos Mesters ha abierto un camino de lectura de la Escritura a partir de la riqueza de los pueblos, de las culturas, de las realidades concretas de los diversos grupos humanos a los cuales el Señor se ha revelado como amigos. (Dei Verbum).

Él plantea en la lectura de la Biblia, la relación e interacción de 3 elementos: la Palabra de Dios (texto) la comunidad (contexto), la vida (pretexto). Los centros de Estudios bíblicos y las nacientes comunidades eclesiales de base lo han adoptado como método de lectura bíblica. El método Mesters tiene su inspiración en el Evangelio de San Lucas, la perícopa del camino de Emaús.

LOS TRES PASOS

  1. Jesús pregunta por lo que está sucediendo y le es explicado lo que ha acontecido. (Contexto)
  2. Jesús explica las Escrituras (Texto)
  3. Jesús parte el pan con los discípulos, la comunidad de Emaús y hay la necesidad de anunciar lo que ha sucedido. (Pretexto)

Más allá de las controversias, ya muy superadas hoy, por este método de lectura bíblica, lo cierto es que puede iluminar en la lectura orante de la Escritura y ofrecer una riqueza enorme en el proceso de escuchar la realidad, confrontarla con la escucha de la Palabra de Dios y asumir un compromiso concreto con la caridad y el anuncio del reinado de Dios. Dicho esto, los pasos son los siguientes:

CONTEXTO: El punto de partida es la realidad. Jesús no llega con una Biblia en la mano, no llega dando una clase. Él llega preguntando: ¿Qué es lo que ustedes están hablando?. El primer paso es preguntar, escuchar, insertarse, comprender la realidad que vive la persona o un grupo humano determinado.

TEXTO: Tras la comprensión de la realidad, Jesús percibe el caos, la confusión, la duda, la falta de horizonte en el camino de los discípulos. Él les llama tardos e insensatos, les menciona a los profetas y les explica las Escrituras empezando por Moisés hasta llegar a todo lo referente a Él. Es el Texto, la Palabra que disipará en ellos el caos, la oscuridad y la incertidumbre de su desconcertante realidad.

PRETEXTO. Tras compartir la Eucaristía con Jesús, el Evangelio de Lucas menciona que los discípulos lo reconocieron y “se levantaron” para volver a Jerusalén y encontrarse con los doce. Y contaron todo lo que había pasado. La realidad es iluminada por la Escritura, y aunque se vivan momentos difíciles, aquella dificultad misma se convierte en el pretexto perfecto para que el creyente transforme en luz lo que parece oscuridad y llene de vida lo que esté amenazado por la muerte.

Es una forma de leer la Sagrada Escritura distinta a la Lectio Divina igualmente enriquecedora.

*Algunos documentos complementarios para consultar [1]

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Espíritu Creador, Tú que pusiste el aliento de la vida en el ser humano para que fuese un ser viviente, conduce a tus creaturas a la apertura de su intimidad para que sea acogida la Palabra de la Vida. (Gn 2,7).  

Espíritu Divino, Tú que eres la voz que hablas en el sueño de tus elegidos, abre los oídos de nuestra alma para que despertemos ante el llamado de Dios, que resuena con la fuerza de sus palabras. (Gn 37,2-36; 1Sam 3,10; Mt 1,20).

  Susurro de Dios, separa de tus mensajeros todo cuanto nos perturba y nos hace ruido para que arda de celo nuestro corazón de discípulos por la brisa suave de tu Espíritu. (1Re 19,14).

Serafín pregonero, que con una brasa en la mano has tocado nuestros labios, da a la boca profética de los bautizados la gracia de convertir y curar a quienes no comprenden tus palabras o se resisten a vivirla (Is 6,1-13).  

Sabiduría celestial, inclina los oídos de quienes peregrinamos por este mundo para que nuestros pies avancen por el camino recto y sigamos tus huellas (Ecl 51, 13-16).

  Guía de tu rebaño, repara las fuerzas de quienes se sientes débiles y frágiles. Acompáñanos todos los días de nuestra vida para que con nuestras acciones hagamos honor a tu santo nombre (Salmo 23 (22)).  

Alegría del Padre, que tu anuncio conturbe nuestra interioridad y nos cuestione profundamente, para que podamos guardar y meditar tu mensaje salvífico en nuestro corazón. (Lc 1,26-38).  

Nube luminosa, que cubres con tu sombra a tus hijos, transforma nuestro miedo en fortaleza para que nuestros ojos solamente contemplen el rostro de Jesús, tu Hijo. (Mt 17,1-8).  

Llama del Espíritu, llénanos de tu calor y tu gracia concediéndonos el don de sabernos expresar, para que lo que oímos podamos proclamarlo donde Tú nos envíes a anunciarte. (Hch 2,1-13).  

[1] https://es.scribd.com/doc/40367280/Mesters-Carlos-Metodo-de-Interpretacion-de-La-Biblia

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