
El paso por la icónica capilla Sixtina, en el Vaticano, donde es elegido el pontífice de la Iglesia Católica Romana, nos permite ver, entre tantas hermosas obras de arte, el fresco «la creación de Adán» (El cerebro de Dios) de Miguel Ángel, pintada alrededor de 1511.
Esta magnífica pintura adquiere un mayor interés cuando puede observarse en ella, mencionando aquí la teoría del médico Frank Meshberger, que Miguel Ángel pareciera haber tomado la anatomía del cerebro humano para rodear el cuerpo de Dios cuando Él pasa en Adán el “aliento de la vida” (Gn 2,7) mostrando así la inteligencia creadora del Creador, el cerebro de Dios, la mente de Dios que ordena, armoniza y dinamiza a toda creatura y con la que además dota la mente del ser humano de la semilla divina.
EL CEREBRO DE DIOS: LA NEUROTEOLOGÍA

Por tanto ¿Es posible hablar desde la teología sobre el “cerebro de Dios», insinuando que en la estructura de la neuroanatomía cerebral humana hay la predisposición necesaria para que el ser humano pueda intuir y descubrir la mente maestra que está detrás de todo cuanto existe? Nace así la neuroteología.
La neuroteología (que está en camino de construcción y consolidación reflexiva) es la ciencia que profundiza las bases neuronales de la experiencia religiosa, la correlación entre cerebro humano y religión e incluso se ha llegado a plantear la sinergia que existe entre la curación y la espiritualidad, como puede leerse en los autores David Bellatalla y Riccardo Baldissone en un estudio antropológico que ha desembocado en una particular reflexión neuroteológica[1].
Una introducción general del tema podemos encontrarla con Antonio Greco, especialista en ciencias religiosas y la psicóloga Shopia Greco, quienes a través de tres preguntas fundamentales enmarcan su reflexión: ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde iremos? El desarrollo narrativo de estas preguntas a lo largo del texto[2] nos permiten crear un paneo general que da los ítems esenciales para apropiarse del estudio neuroteológico.
| ¿De dónde venimos? | ¿Quiénes somos? | ¿A dónde iremos? |
| Mente humana/mente de Dios Reduccionismo Genética. Relación neuronal Neuromística | Filosofía Pensamiento Psicodinámicas Religión y cerebro | Sueño profético Altruismo Juicio moral Alma y ADN |
Los autores Greco realizan un itinerario que va desde el aporte científico – genético, pasando por la filosofía, la sicología y la moral, hasta desencadenar en los planteamientos teológicos abiertos en las últimas décadas sobre neuroteología, valiéndose de procesos y estudios científicos muy serios que allí son debidamente mencionados. Como es evidente, los afluentes con los que se nutre esta nueva vertiente teológica son diversos.
DE LA REFERENCIA BÍBLICA A LA PROYECCIÓN PASTORAL
No han de faltar la referencia bíblica y de la teología fundamental que afirman:
“El gran misterio de las Sagradas Escrituras reside en que son al mismo tiempo Palabra de Dios y palabra humana. Para significar esta realidad profunda se habla de inspiración bíblica. Con este término se indica que las Sagradas Escrituras son expresión privilegiada de la comunicación de Dios. En ellas Dios se da a sí mismo, se “abaja” para ofrecernos su verdad, su Palabra, de una manera totalmente divina y totalmente humana”.[3]
Sugerente es en este sentido Eclesiastés 3,11 en el que leemos: Él, en el momento preciso, todo lo hizo hermoso; puso además en la mente humana la idea de lo infinito. También San Pablo afirma que nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios. (1Cor 2,12) y una atención especial merece el texto de 1Cor 2,16 cuando San Pablo alude a “la mente de Cristo”.
Muy interesante nos resultará dedicar un ensayo en el que desde la exégesis y la hermenéutica bíblica podamos hacer una comprensión seria sobre lo que la Sagrada Escritura entiende como la mente de Cristo. No es menos inquietante la correlatividad que existe entre Palabra de Dios – palabra humana – comunicación – revelación y todo lo que significa desde el campo neuroteológico este proceso hasta llegar a la Cristología de la Palabra como la refiere Benedicto XVI[4]. (Pero ese es otro campo amplio de investigación).
Dando un paso, la neurociencia (que se va asociando prudentemente con la teología en este aspecto) ha tomado una dirección muy valiosa por sus aportes específicos. Se han realizado estudios de neuroimagen recurriendo a la resonancia magnética funcional (fMRI) en múltiples grupos humanos: personas creyentes y no creyentes, las reacciones del cerebro ante los ritos y las liturgias, ante juicios de “verdadero “y “falso” relacionados con las creencias cristianas mismas, la reacción cerebral con la lectura de la Biblia e incluso el estímulo neuronal del cerebro ante la doctrina sobre Jesús.
Bastaría leer en este aspecto el documento de la National Center for Biothecnology information sobre correlatos neuronales de las creencias religiosas y no religiosas[5]. Resulta tan especializado el cerebro humano, que los estudios de imagenología han evidenciado un sin número de reacciones específicas como diversas que se desencadenan solo ante los estímulos religiosos en una persona. Es necesario en este punto hacer una salvedad importante y pragmática:
“La orientación que se da a la neuroteología hoy no se centra sobre aspectos dogmáticos. La discusión se ha enfocado más en la localización de experiencias religiosas a nivel cerebral. En las discusiones que van en ese sentido se perciben dos vertientes de neuroteología.
Por un lado, está la perspectiva reduccionista, con representantes como Michel Persinger, para quien las creencias y experiencias religiosas no son más que productos de la actividad del cerebro. Por otro lado, está la corriente positiva, con representantes como Andrew Newberg y Eugene D’Aquili, quienes le confieren validez a la experiencia religiosa al tratar de explicar los fundamentos neuropsicológicos implicados”[6].
Afloran de esta manera otras perspectivas desde las cuales se puede enfocar la investigación y se abre la posibilidad a las cuestiones éticas y los interrogantes filosóficos que se desarrollan a la luz de esta nueva dinámica. De la primera, las cuestiones éticas, ha entrado al juego la moral filosófica junto a la neurociencia, la relación entre el cerebro, la moral y la ética e incluso la identidad sexual vinculada a la ética del cuerpo, templo de Dios[7].
De la segunda, tenemos una sana referencia en Matthieu Ricard y a Will Crichton en el estudio que han realizado de Paul Rocieur y la neurofilosofía.[8]. Una visión filosófico – cultural podemos encontrarla a manera de abrebocas con Marcello Neri identificando incluso la cooperación de la patrística[9].
A este panorama aún novedoso y variado, en búsqueda de un método, cabe la pregunta por la visión pastoral y su aplicabilidad. ¿Es realmente la experiencia religiosa un simple producto de la actividad cerebral o, por el contrario, está el cerebro humano predispuesto a la posibilidad de la revelación creíble de Dios al hombre? ¿Es posible pensar en una mente Creadora que inspire una comunicación privilegiada con la persona, desde las facultades neuronales que ofrece el mismo cerebro humano? Recurriría a Karl Rahner para citar una respuesta:
Dios se revela como el Dios que se comunica a sí mismo en la cercanía absoluta y misericordiosa, es decir, se revela la mediación histórica de la experiencia trascendental como válida, como la absoluta experiencia de Dios que se hace acontecer y se acredita … en la historia del hombre y de la humanidad[10].
Lo primero es comprender que Dios se revela, se comunica, y lo hace a través de la palabra humana “hablando a los hombres como amigos, movido por su gran amor”[11]. Lo segundo, asimilar que dicha comunicación se encarna, se expresa y se actualiza en cada momento específico de la historia, no es ajena a ella, a sus realidades, a sus aciertos y desaciertos, a sus esperanzas y angustias ni a sus anhelos más profundos.
Finalmente, la revelación de Dios mira en particular a cada hijo/a suyos en los que ha de realizarse el plan divino, contando justamente con los recursos, las categorías humanas que hacen parte de su creaturalidad y con las que podrá descubrir la semilla de Dios que hay en él. Y para todo esto, por supuesto que la mente humana con toda su composición neurológica juega un papel fundamental. ¿Cómo aplicar toda esta “teoría” en la vida pastoral de la Iglesia?
NEUROTEOLOGÍA EN CLAVE SALESIANA
EL LUGAR EDUCATIVO
En la teología salesiana, es posible comprender esta dinámica desde el corazón mismo del Sistema Preventivo de Don Bosco: amor, razón y religión. Las constituciones salesianas, en el Art.38, mencionan tres conceptos que van absolutamente sincronizados con el tema que hemos venido elaborando: “Los recursos de la inteligencia, del corazón, y del anhelo de Dios. Así lo expresa el artículo:
Para realizar nuestro servicio educativo y pastoral, Don Bosco nos legó el sistema preventivo. Este sistema descansa por entero en la razón, en la religión y en el amor: no apela a imposiciones, sino a los recursos de la inteligencia, del corazón y del anhelo de Dios, que todo hombre lleva en lo más profundo de su ser.
En la doctrina de la espiritualidad salesiana se afirma que “la razón, desde el punto de vista metodológico, pide seguir el camino de las motivaciones, acoger las instancias juveniles de vida y de desarrollo y ayudar a discernir con equilibrio, valorizar los conocimientos relativos a la educación, estimular la responsabilidad, valorar las posibilidades del joven al proponer y al exigir.
La religión lleva consigo creer en la fuerza generativa y educativa del anuncio del Evangelio y del contacto con el Señor, no descuidar la apelación a la conciencia y a la salvación, ayudar a comprender la belleza de la fe y de sus manifestaciones, y proporcionar a la vida de la comunidad momentos y motivaciones religiosos por medio de la fiesta, de las celebraciones y de la misma ambientación de los locales[12]. Sin embargo, la razón y la religión, en clave metodológica, deben confluir siempre en el amor. Aquí está el principio supremo del sistema preventivo[13] .
Podemos hacer aquí un esquema que nos permita rescatar los elementos fundantes de la neuroteología en clave salesiana, haciendo la salvedad que, como mencionaba anteriormente, razón y religión confluyen en el amor.
| Razón | Religión |
| Las motivaciones.El discernimientoLa responsabilidadLas posibilidadesEl desarrollo del joven en sus diversas instancias La capacidad para proponerLa capacidad para exigir | La apelación a la concienciaComprensión de la belleza de la feLas motivaciones religiosasLa celebración (la liturgia)El Evangelio |
Aunque aparentemente son elementos muy genéricos, son ciertamente pauta para desarrollar el anhelo de Dios a partir de la atinada educación en la fe que asiste pedagógicamente en el proceso a quien hace un camino espiritual tanto personal como comunitariamente.
La sensibilidad por lo trascendente, por la búsqueda de Dios que da un horizonte a la vida humana, sólo puede ser asertiva cuando se comprende, en un nivel de responsabilidad educativa y evangélica qué evoca, qué provoca y qué convoca todo cuanto vive, siente, piensa, hace y cree el ser humano y por tanto el creyente.
El P. Mario Peressón[14], gran teólogo y educador, nos ofrece una serie de esquemas sumamente valiosos para interiorizar adecuadamente en las dimensiones vitales de la persona que está en búsqueda Dios y ofrecer, a partir de los recursos de la inteligencia y del corazón[15]la correcta manera de responder a sus esperanzas y desafíos descubriendo en la estructura del ser mismo las herramientas epistemológicas, teológicas y educativas que le permiten dar el salto a la vida espiritual.
Los principios epistemológicos
| A | B |
| ¿Quién hace la pregunta? | El sujeto |
| ¿Desde dónde? | La ubicación social |
| ¿Para qué? | La finalidad, la funcionalidad social |
| ¿Para quienes? | Los destinatarios |
| ¿Cómo reflexiona? | El método |
En perspectiva teológica: Todo pensamiento está ubicado en un lugar y surge de algún interés
| Desde dónde… | …hacia donde | Para qué… | …para quién | |
El lugar educativo y la utopía pedagógica de Jesús
| ¿En dónde se educa? |
| ¿Para qué se educa? |
| ¿En qué medio realizó Jesús su acción educativa? |
| ¿Cuál fue la intencionalidad última, el sentido, la utopía para la cual educó? |
| ¿Cuál es la razón última de su práctica pedagógica? ¿Cuál era su sentido intrínseco? |
El camino por recorrer es amplio y prolongado al mismo tiempo que interesante y valioso, una plataforma muy amplia de reflexión neuroteológica de la que no se discute que podrá dar un invaluable aporte no sólo a la teología sino también a la misión evangelizadora, educadora y pastoral de la Iglesia que deberá no relativizar este enfoque que gana un importante terreno en la ciencia, la filosofía, por tanto, en la ética, la moral, la cultura y por supuesto en la educación a la que no puede ser ajena la tarea kerigmática de la Iglesia y de la misión salesiana.
ARTÍCULO DE INTERÉS
DIOS ESTÁ EN EL CEREBRO[1]
[1] https://www.semana.com/vida-moderna/articulo/dios-esta-en-el-cerebro/80769/
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BIBLIOGRAFÍA
ACTAS DEL CONSEJO GENERAK, Salesianos, N.290.
APARICIO Carmen, Palabra de Dios en Palabra humana, BAC, Madrid, 2019.
BENEDICTO XVI, Exhortación Apostólica Verbum Domini.
BETALLATALLA David – BALDISONE Riccardo, Alle origini della guarigione: Sciamanesimo e neuroteología. Ed Montura.
CONCILIUM, revista internazionale di teología, Fascicolo 4/2025.
CONSTITUCIÓN Dogmática Dei Verbum.
CONSTITUCIONES SALESIANOS DE DON BOSCO.
GRECO Antonio – GRECO Sophia, Neuroteologia Generale, Ed Carthago, Catania, 2017.
MÚNERA, Juan Carlos. https://revistas.javeriana.edu.co/index.php/teoxaveriana/article/view/24713.
NERI Marcello, El cuerpo de Dios, Jesús en la cultura contemporánea, EDB, 2010.
PERESSÓN Mario, La pedagogía de Jesús, ediciones salesianas, Bogotá. 2006.
RANHER, K, Revelación y tradición, Herder.
[1] Cf. Bellatalla David – Baldisone Riccardo, Alle origini della guarigione: Sciamanesimo e neuroteología. Ed Montura.
[2] Cf. Greco Antonio – Greco Sophia, Neuroteologia Generale, Ed Carthago, Catania, 2017.
[3] APARICIO Carmen, Palabra de Dios en Palabra humana, BAC, Madrid, 2019.
[4] Ver. BENEDICTO XVI, Exhortación Apostólica Verbum Domini.
[6] Múnera, Juan Carlos. https://revistas.javeriana.edu.co/index.php/teoxaveriana/article/view/24713.
[7] Cf. CONCILIUM, revista internazionale di teología, Fascicolo 4/2025
[8] Cf. CONCILIUM, revista internazionale di teología, Fascicolo 4/2025.
[9] Cf. Neri Marcello, El cuerpo de Dios, Jesús en la cultura contemporánea, EDB, 2010.
[10] Rahner, K, Revelación y tradición, 16
[11] Cf. CONSTITUCIÓN Dogmática Dei Verbum. 2
[12] ART.38
[13] ACS núm. 290 —año 1978—, págs. 8-10.
[14] Peressón Mario, La pedagogía de Jesús, ediciones salesianas, Bogotá. 2006.
[15] Art. 38 Const. Salesianas.
