
NIÑEZ Y JUVENTUD
Bronislao Markiewicz[1] nació el 13 de julio de 1842 en Pruchnik, Polonia, en la actual archidiócesis de Przemysl de los Latinos, sexto de once hijos de Juan Markiewicz, burgomaestre de la ciudad, y de
Mariana Gryziecka. En la familia recibió una sólida formación religiosa. Con todo, más tarde, en la época de sus estudios de enseñanza media en Przemysl, pasó por un cierto enfriamiento en la fe, a causa, en gran parte, del ambiente muy antirreligioso que reinaba en la escuela. Logró superarlo bastante pronto, reconquistando la serenidad y la paz interior.
Conseguido el diploma de madurez, el joven Bronislao, en 1863 entró en el Seminario Mayor de Przemysl sintiéndose llamado por Dios al sacerdocio. Completado el íter regular de estudios, el 15 de septiembre de 1867 fue ordenado sacerdote.
VIDA SACERDOTAL
Tras seis años de trabajo pastoral, como vicario, en la parroquia de Harta y en la catedral de Przemysl, queriendo estar más prepara- do para el trabajo con los jóvenes, durante dos años estudió pedagogía, filosofía e historia en la universidad de Leopoli y de Cracovia. En 1875 fue nombrado párroco de Gac y en 1877 de Blazowa. En 1882 se le confió la clase de Teología pastoral en el Seminario Mayor de Przemysl.
CON DON BOSCO
Al sentirse llamado a la vida religiosa, en el mes de noviembre de 1885, partió para Italia y entró en los Salesianos teniendo la satis- facción de encontrarse con Don Bosco, en cuyas manos, el 25 de marzo de 1887, emitió los votos religiosos. De Salesiano desempeñó varios cargos que le confiaron los superiores y trató de cumplirlos con dedicación y celo.
Por la austeridad de vida y la diversidad de clima, en 1889 Bronislao enfermó gravemente de tisis, tanto que se le consideró próximo a la muerte. Recuperado de la enfermedad, pasó su convalecencia, siempre en Italia, hasta que, el 23 de marzo de 1892, volvió, con permiso de sus superiores, a Polonia, donde asumió el encargo de párroco en Miejsce Piastowe, en su diócesis de origen de Przemysl.
CARIDAD PASTORAL
Además de la actividad parroquial ordinaria, Bronislao Markiewicz se dedicó, al estilo de Don Bosco, a la formación de la juventud pobre y huérfana. Para ella abrió en Miejsce Piastowe, un instituto en que ofrecía a los educandos la ayuda material y espiritual, prepa rándoles para la vida con la formación profesional en las escuelas abiertas en el mismo instituto.
FUNDADOR
En 1897 decidió fundar, para este fin, dos nuevas Congregaciones religiosas, inspiradas en la espiritualidad de Don Bosco, adaptando sus reglas a la especificidad del propio carisma. Acogido nuevamente en el clero de la diócesis de Przemysl, el padre Markiewicz continuó con la actividad de párroco y de director del Instituto al que dio como programas Trabajo y Templanza (1898).
Trató de conseguir la aprobación de su Congregación religiosa, bajo la protección de san Miguel Arcángel, con una rama masculina y otra femenina. Solo se consiguió la aprobación algunos años después de su muerte: en 1921 la de la Congregación de San Miguel Arcángel (Miguelitos) [2]y en 1928 la de la Congregación de las Hermanas de San Miguel Arcángel (Micaelitas).
Padre Bronislao continuó, siempre con la aprobación del obispo, san José Sebastián Pelczar, la propia actividad de formador de jóvenes y muchachos huérfanos y abandonados, con la ayuda de colaboradores a cuya preparación y formación había contribuido él mismo.
Ya en Miejsce Piastowe había ofrecido casa y formación a centenares de muchachos, entregándose enteramente a ellos. Deseoso de hacer cada vez más en su favor, en el mes de agosto de 1903 padre Markiewicz abrió una nueva casa en Pawlikowicw, cerca de Cracovia, donde hallaron casa y posibilidad de formación es-piritual y profesional más de 400 huérfanos.
La dedicación total a los muchachos, la abnegación heroica de sí y el enorme trabajo que realizar, agotaron bien pronto las fuerzas del padre Markiewicz, minando su salud ya muy deteriorada por las molestias habidas en Italia. Todo esto lo llevó con bastante rapidez al término de su peregrinación terrena, acaecida el 29 de enero de 1912.
SANTIDAD SALESIANA
El beato Bronislao Markiewicz se distinguió por su gran amor al Señor y al prójimo, especialmente el más pobre, olvidado, abandonado y huérfano, al que dedicó toda su persona. Deseaba siempre acoger a un número cada vez mayor de muchachos y ofrecerles el calor humano del que tanto carecían. Este profundo deseo, está muy expresado en sus palabras: «Quisiera acoger millones de muchachos abandonados, de todos los pueblos, alimentarlos gratuitamente y vestir su cuerpo y su espíritu».
Permaneció fiel hasta la muerte a este imperativo del amor, unido a su decidida opción por los pobres, aceptando heroicamente todas las consecuencias que de esta opción se derivaron. Fue Beatificado en 19 junio 2005
UNA PEQUEÑA REFERENCIA A SAN JOSÉ SEBASTIÁN PELCZAR, IMPULSOR DE LA OBRA DE P. BRIMISLAO
SAN JOSÉ SEBASTIÁN PELCZAR[3]

José Sebastián Pelczar nació el 17 de enero del 1842 en la pequeña ciudad de Korczyna, cerca de Krosno al pie de los montes Cárpatos. Pasó la niñez en su ciudad natal, creciendo en una atmósfera de fe profunda que sus padres Adalberto Pelczar y Marianna Mięsowicz le inculcaron.
Deseando realizar el ideal de «sacerdote y polaco, que trabaja con devoción por su pueblo», el sacerdote Pelczar no limitaba su actividad al campo de la ciencia, sino también al trabajo social y caritativo. Fue miembro activo de la Asociación de san Vicente de Paúl y de la Asociación de la Educación Popular.
Durante los 16 años que fue presidente de la Asociación de la Educación popular, fundó numerosas salas de lectura y bibliotecas. Esta Asociación promovió numerosas charlas gratis, editó y distribuyó entre el pueblo más de cien mil libros y abrió una escuela para las empleadas del servicio doméstico.
En 1891, por iniciativa suya, se creó «La Fraternidad de la Inmaculada Virgen María, Reina de Polonia», que además de los fines religiosos tenía una dimensión social: se ocupaba de la protección de los artesanos, de los pobres, de los huérfanos y empleadas del servicio doméstico (de las empleadas enfermas y las que no tenían trabajo).
En el año 1899 fue nombrado Obispo auxiliar y un año más tarde, después de la muerte del Monseñor Ł. Solecki, fue Obispo de la diócesis de Przemyśl. Durante los 25 años de su ministerio episcopal, se dio a conocer como un valiente pastor, celoso por el bien de las almas a él confiadas.
A pesar de su debilitada salud, Mons. Pelczar seguía desempeñando actividades religiosas y sociales. Para animar a los fieles a mantener y renovar la fe, visitaba frecuentemente las parroquias, se preocupaba además por la dimensión moral e intelectual del clero, dando a la vez ejemplo de una profunda piedad que se expresaba en la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y a la Madre de Dios.
Tenía gran devoción al Santísimo Sacramento e invitaba a los fieles a participar en las celebraciones eucarísticas. Gracias a sus diligencias, aumentó el número de nuevas iglesias y capillas, también fueron restaurados muchos templos. No obstante, las difíciles circunstancias políticas, realizó tres sínodos diocesanos, organizando en unas normas legislativas diferentes iniciativas, dándoles mayor apoyo y asegurando su estabilidad.
El obispo José Sebastián conocía las necesidades de sus fieles y rodeaba de cuidados a los más pobres de su diócesis. Las guarderías para los niños, los comedores populares para los pobres, los refugios para los que no tenían casa, la preparación en las labores domésticas para las jóvenes, las becas para los seminaristas sin recursos económicos, son algunas de las obras existentes debidas a su iniciativa.
Se compadecía de las injusticias sufridas por los trabajadores, y se dedicó con empeño por solucionar algunos problemas de su tiempo como la emigración y el alcoholismo. En sus cartas pastorales, en los artículos publicados y en otros escritos subrayaba la necesidad de respetar estrictamente la enseñanza social del Papa León XIII.
Dotado copiosamente por Dios, no desperdiciaba los talentos recibidos, sino que los desarrollaba y multiplicaba. Una de las pruebas de su increíble laboriosidad son sus numerosos escritos que contienen obras teológicas, históricas, libros sobre la ley canónica, manuales, devocionarios, cartas pastorales, charlas y homilías.
Monseñor Pelczar murió la noche del 27 al 28 de marzo de 1924. Quedó en la memoria de la gente como hombre de Dios que, a pesar de los tiempos difíciles que le tocó vivir, cumplió siempre su voluntad.
l 2 de junio del 1991, durante su IV peregrinación a Polonia, el Santo Padre, Juan Pablo II beatificó al Mons. José Sebastián Pelczar en Rzeszów
ORACIÓN AL BEATO BRONISLAO MARKIEWICZ

Dios omnipotente y misericordioso,
que has elegido al beato Bronislao, sacerdote,
como padre y protector de los jóvenes abandonados,
concédenos, que animados por su ejemplo
de trabajo y templanza,
podamos cumplir fielmente tu voluntad
y ser asiduos en tu servicio.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.
[1] https://www.sdb.org/es/Santidad_Salesiana/Beatos/Bronislao_Markiewicz
[2] https://congregaciondesanmiguelarcangel.wordpress.com/beato-bronislao-markiewicz/
[3] https://www.ewtn.com/es/catolicismo/santos/jose-sebastian-pelczar-14931
