
«He ofrecido a Dios, mi vida por ti»
Laura Vicuña nació en Santiago de Chile, el 8 de abril de 1891
Estuvo en el colegio de las salesianas como ayudante, porque el papá no le pagó más los estudios. Con todo su corazón pidió para ingresar como Hija de María Auxiliadora, pero le fue denegado porque su madre vivía en pecado.
Ella ofreció su vida al Señor para la conversión de su madre; se volvió aún más sacrificada y con el consentimiento de su confesor, el Padre Crestanello, hizo los votos en privado. Consumida por los sacrificios y otras enfermedades a causa de Mora por haberlo rechazado nuevamente, en su última noche ella confesó: “Mamá, me estoy muriendo! Durante mucho tiempo le he ofrecido a Jesús mi vida por ti, para que vuelvas a Dios… Mamá, antes de morir, tendré la oportunidad de ver tu arrepentimiento?. Laura”.
Mercedes respondió: “Prometo que haré lo que me pides”. Con esta alegría, Laura murió la tarde del 22 de enero de 1904. Su cuerpo descansa en la capilla perteneciente a las Hijas de María Auxiliadora de Bahía Blanca. El 3 de setiembre de 1988, en el centenario de la muerte de Don Bosco, esta hija elegida, que había dado su vida por la virtud más amada del Maestro, fue proclamada Beata por Juan Pablo II.
ORACIÓN DE LAS JÓVENES A LAURITA VICUÑA
Nos dirigimos a ti, Laurita Vicuña,
a quien la Iglesia nos presenta como modelo de adolescente,
testigo valiente de Cristo.
Tú que fuiste dócil al Espíritu Santo y te alimentaste con la Eucaristía,
suplícanos de Dios las gracias que con confianza pedimos.
Otórganos una fe firme,
pureza intrépida,
fidelidad al deber de cada día,
fortaleza para vencer los engaños del egoísmo y del mal.
Haz que nuestra vida, como la tuya,
esté abierta por completo a la presencia de Dios,
a la confianza en María
y al amor fuerte y generoso hacia los demás. Amén.
