Mattia Vicentini[1]

PREMISA
Porqué estudiar teologia?. Es una pregunta que se plantean tanto los jóvenes graduados de secundaria que piensan matricularse en el ISR[2], como los adultos con tiempo libre y mucha curiosidad que piden información, pero también la Diócesis, que invierte en estos estudios, y los propios profesores que ejercen su profesión en estos lugares: ¿cuál es el significado, el propósito y el valor de estos estudios? A estas preguntas, los jóvenes estudiantes suelen responder que es una elección para profundizar en su fe y también para enseñar en la escuela.
Estas respuestas son tan sinceras como ciertas, pero esconden algo más. Preguntémonos primero si es legítimo hablar de un propósito, una meta para los estudios teológicos.
EL PROPÓSITO DE ESTUDIAR TEOLOGÍA
El autor está convencido de ello, pero esto no puede ser simplemente utilitario, dado que se trata de un estudio que no solo pretende enseñar una habilidad, sino también, y sobre todo, transmitir el contenido de la fe, una sensibilidad espiritual y una forma de vivirla. Por supuesto, sabemos bien que la formación académica no es necesaria para ser creyente, pero este programa de estudios responde a una necesidad espiritual y cultural legítima, que debe reconocerse y que está presente en nuestro territorio.
Fue el Concilio Vaticano II el que abrió el estudio de la teología a todos los creyentes; esta decisión es un verdadero «signo de los tiempos», que indica el camino recorrido por la Iglesia y el camino a seguir según el estilo de coparticipación.
Hemos discutido el significado y el propósito de la teología; profundicemos ahora en ellos. Es posible identificar un propósito práctico, un propósito comunitario-eclesial, un propósito espiritual y un propósito cultural. El primero indica las posibilidades de ejercer la profesión y, por lo tanto, junto con la formación de futuros sacerdotes, estas dos realidades también forman a los profesores de religión, pero también a quienes trabajan en la pastoral, en el mundo cultural en general, y en muchas instituciones diocesanas.
El propósito comunitario-eclesial indica el deseo de involucrarse, poniendo en práctica las habilidades y los conocimientos adquiridos en la diócesis a diversos niveles, desempeñando un servicio y una tarea en las diversas comunidades. El propósito espiritual nos recuerda que los teólogos no son profesionales de Dios, sino buscadores que trabajan en busca de esa mediación indispensable para la vida de las personas: la relación con Dios.
Así, el estudio de la teología no es, principalmente, un camino diseñado para profundizar en la investigación personal, sino que, a través de esta investigación, tanto personal como compartida, busca impactar la vida cotidiana de las comunidades. Finalmente, el propósito cultural nos recuerda que la teología no es una ciencia de respuestas, sino una disciplina que ayuda a profundizar las preguntas.
Esto ocurre a través de un camino integral que incluye, entre otras cosas, el estudio de la historia de la Iglesia, la Biblia, diversas ramas de la teología, pero también la filosofía, la pedagogía, la psicología y otras religiones, con el objetivo de integrarnos conscientemente en las realidades que vivimos.
CONNATURAL A LA CREENCIA
Así llegamos a una respuesta a nuestra pregunta: la teología y su estudio tienen la exigencia y la necesidad de responder a las necesidades de los hombres y mujeres, así como de nuestro mundo. Desde esta perspectiva, es posible afirmar que hacer y estudiar teología es algo connatural a la creencia, porque la fe misma también se define desde una perspectiva cultural y científica. Este estudio ofrece una gran oportunidad para quienes desean profundizar en su fe o investigarla, abriendo también las puertas a roles activos en la vida eclesial.
N.B. El presente artículo es aplicable a la motivación del estudio de Teología, en cualquiera de sus ramas.
[1] Mattia Vicentini, teólogo y filósofo, enseña en el ISSR de Bolzano. Invitado de la Pontificia Univesidad Gregoriana. Roma.
[2] https://www.pthsta.it/fileadmin/files/vicentini-perche-studiare-teologia-2.pdf
